Qué es Él para ti
Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.
Hebreos 10:19-22
Hace dos años que escribo esta columna y he tratado de transmitir una concepción diferente de la vida, poniendo como referente principal al que es el camino, la verdad y la vida, a Jesucristo.
Esta es una verdad viva que ha penetrado en mi alma a partir del momento que Dios me abrió el oído para oír y mi vista para ver y tener fe en estas verdades tan sublimes que pasan a ser de una teoría intelectual a una fuerza suprema en mi alma, para llegar a la presencia de Dios. Hebreos nos muestra tres cosas de Jesús.
Jesús es el camino vivo a la presencia de Dios. A través de la muerte de Cristo en la cruz el velo fue roto delante de Dios, permitiendo que los hombres que invoquen el nombre de Jesús, puedan entrar confiadamente a la presencia de Dios. Jesús es el gran Sumo Sacerdote sobre la casa de Dios.
Esto quiere decir que Jesús no solo nos muestra el camino hacia Dios, sino que también nos introduce a su misma presencia, él nos toma de la mano hacia el Padre.
Jesús es el único medio que nos limpia del pecado de muerte. La sangre de Jesús es la que puede limpiar de veras al hombre, la suya produce una purificación total que nos limpia de los pensamientos y de los deseos más íntimos de una persona hasta quedar totalmente limpio.
Tú puedes acercarte a Dios confiadamente y hallarás socorro para tu alma, eso es lo que Él es para ti.
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