Presuntos miembros de las FARC secuestran a dos políticos
BOGOTA.-Dos políticos de un remoto poblado colombiano fueron secuestrados por presuntos miembros de las FARC, informaron las autoridades el miércoles al atribuir también a esa guerrilla un nuevo ataque a otro poblado y que no dejó víctimas.
Ferney Santizábal y Dagoberto Ojeda fueron retenidos junto a otras 18 personas, entre ellas seis menores de edad, el martes por la tarde cuando se desplazaban en una lancha entre las localidades portuarias de Tumaco hacia Salahonda, ambas en la costa del Pacífico y a unos 580 kilómetros al suroeste de Bogotá.
Cerca de las 1.30 horas del miércoles (0630 GMT) las 18 personas fueron encontradas por la Armada en una playa cerca de Salahonda.
Los liberados dieron parte de la retención de Santizábal, candidato por el Partido Liberal a la Alcaldía de Salahonda y Ojeda, concejal de ese municipio.
Los liberados "dijeron que fueron las FARC" las responsables del secuestro, dijo en diálogo telefónico Fabio Trujillo, secretario de gobierno de Nariño.
Indicó que según los testimonios de los liberados se trataría de un secuestro extorsivo o por cobro de dinero porque dijeron haber escuchado discusiones sobre dinero, pero que de momento carecían de detalles.
La retención se produjo el martes pasado el mediodía cuando entre cinco a ocho hombres armados, en traje civil y en una lancha, interceptaron la embarcación en la que iba el grupo de 20 personas, entre ellas Santizábal y Ojeda, explicó el contralmirante Hernando Wills, comandante de la Fuerza Naval del Pacífico.
La Armada supo del caso el martes por la tarde porque otra lancha que pasaba por la zona dio parte del incidente a las autoridades al llegar a Salahonda, agregó Wills en entrevista telefónica.
Tras iniciar el operativo de búsqueda por mar y tierra fue que pudieron dar con los 18 liberados esta madrugada, dijo. Ahora, indicó, buscan a los dos políticos por la zona, llena de riachuelos y selva.
A la vez, las autoridades del municipio de Toribío, en el departamento de Cauca, vecino a Nariño, confirmaron que la noche del martes presuntos rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) lanzaron al menos cinco "pipas" o morteros artesanales contra la estación de policía de la localidad.
"Le estaban tirando al comando…ahora está en calma", dijo telefónicamente Alberto Ospina, secretario de gobierno de Toribío, a unos 320 kilómetros al suroste de Bogotá.
Ospina dijo que el ataque no causó víctimas, pero elevó la tensión en una localidad que apenas comienza a sobreponerse de un cruento hostigamiento ocurrido el sábado y también atribuido a las FARC.
Los insurgentes colocaron el sábado cerca del mediodía una "chiva" o autobús cargado de cilindros de gas, a la que tradicionalmente agregan metralla, a una cuadra de la sede de la alcaldía de Toribío y murieron tres hombres civiles y un policía.
Más de 60 personas resultaron heridas, entre ellas una decena de gravedad y unas 400 casas sufrieron daños y averías, dijo Ospina.