El mayor asalto bancario de la historia dominicana: RD$200 millones sin un solo disparo ni máscaras de payaso

  • El Banco BHD ha informado que los depósitos de los clientes no resultaron afectados y que la institución asumió las pérdidas derivadas del fraude

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El fraude por más de RD$200 millones detectado en el Banco BHD podría ser el robo más grande a un banco en la historia financiera dominicana, sin que mediaran enmascarados, comandos armados, tiroteos, muertos o heridos y sin tener en vilo a la población por horas.

El gran robo al banco no consistió en un asalto tradicional ni en un ataque informático externo que vaciara cuentas de clientes.

Con frecuencia este tipo de acciones contra entidades bancarias son manejadas en secreto, pero en esta oportunidad se decidió darle el frente y exponerlo, lo que le permite a la sociedad tener una idea de las dimensiones que alcanzan los delitos electrónicos.

Se trata de un “asalto al banco de la postmodernidad”, pero que el volumen envuelto supera todos los asaltos bancarios registrado en la historia dominicana. Por ejemplo, el espectáculo robo a la sucursal del Banco del Progreso de 1993 en el que el médico Zacarías Payano mantuvo en vilo al país por 12 horas con su máscara de payaso, involucraba menos de un millón de pesos. Robo al Banco Popular en una plaza comercial de 2014, con su espectacularidad por el manejo tipo comando del grupo de asaltantes encabezado por John Percival Mano, fueron sustraídos 1.7 millones de pesos.

También está el asalto al camión de valores de Vimenca también en los años noventa en el que se sustrajeron unos dos millones de pesos.

Sin embargo, este caso del “asalto bancario postmoderno” por el uso de tecnología, el monto envuelto supera los 200 millones de pesos, con el uso de la tecnología y sin aparataje es el “asalto bancario” más grande registrado sin un disparo al aire ni comandos armados.

El caso, que ha derivado en allanamientos, arrestos e incautaciones de vehículos de lujo, relojes y dinero en efectivo, ha llamado la atención por el monto total envuelto y, al igual que en los tradicionales asaltos, la víctima fue el banco mismo.

De acuerdo con las investigaciones preliminares de las autoridades, el esquema habría operado desde el interior del sistema bancario mediante la aprobación irregular de préstamos digitales y acreditaciones fraudulentas de dinero que luego eran dispersados rápidamente a través de múltiples cuentas y retiros.

Una pregunta que muchos clientes y ciudadanos se hacen: ¿Cómo puede perder dinero un banco si las operaciones aparecían registradas como préstamos?

La respuesta está en el tipo de fraude que presuntamente se ejecutó.

Según las autoridades, la red utilizaba accesos privilegiados dentro de la plataforma bancaria para generar operaciones que aparentaban ser legítimas. El principal imputado, un exempleado de la entidad financiera de nombre Jefry Leonardo Cepeda Núñez, habría aprovechado funciones internas del sistema para aprobar préstamos digitales que no cumplían los controles normales o para acreditar dinero de forma irregular a cuentas vinculadas al esquema.

Aunque el dinero salía registrado formalmente como préstamo, el problema era la calidad real de esos “deudores”.

Los préstamos supuestamente eran colocados a nombre de personas utilizadas como “mulas financieras”, individuos reclutados para prestar sus cuentas bancarias o sus documentos a cambio de una comisión. Formalmente, el sistema registra un préstamo y un responsable de pago, pero en la práctica esa persona no posee capacidad económica para devolver el dinero o ni siquiera controla los fondos que pasan por su cuenta.

Por ejemplo, una persona puede aceptar abrir una cuenta y facilitar sus datos a cambio de RD$30,000. Luego, desde dentro del sistema, se le aprueba fraudulentamente un préstamo de RD$10 millones. El dinero entra momentáneamente a su cuenta, pero casi de inmediato es transferido a otras cuentas, retirado en efectivo o utilizado para adquirir bienes. Cuando el banco detecta la irregularidad, el supuesto deudor resulta insolvente y el dinero ya desapareció.

En otros casos, las investigaciones financieras suelen detectar el uso de identidades robadas o perfiles digitales manipulados. Si un préstamo fue aprobado utilizando datos de un cliente que nunca autorizó la operación, el banco no puede cobrar legítimamente esa deuda al afectado y termina absorbiendo la pérdida.

Las autoridades sostienen que parte del dinero habría sido dispersado mediante transferencias sucesivas entre cuentas vinculadas a terceros reclutados por la organización. Durante los operativos realizados en el marco de la investigación fueron ocupados vehículos de lujo, relojes costosos, dinero en efectivo y dispositivos electrónicos que ahora forman parte de las evidencias.

Los préstamos digitales modernos suelen aprobarse en minutos mediante sistemas automáticos de validación, historial crediticio y autorizaciones electrónicas. Si una persona con acceso interno logra manipular parte de ese proceso, puede generar operaciones que inicialmente aparenten normalidad dentro de la plataforma bancaria.

Precisamente por eso las investigaciones se concentran en determinar qué nivel de acceso tenía el exempleado implicado, cuántas operaciones fueron manipuladas y qué otras personas participaron en la dispersión del dinero.

El Banco BHD ha informado que los depósitos de los clientes no resultaron afectados y que la institución asumió las pérdidas derivadas del fraude. Mientras tanto, el Ministerio Público ha asegurado que posee pruebas sólidas contra los imputados y mantiene abierta la investigación para rastrear el recorrido completo de los fondos y recuperar parte del dinero sustraído.

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