Pobres en fundamentos

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El desarrollo de los prospectos dominicanos de posición es más lento que la de los lanzadores, por un problema de origen.

Esa es la repuesta para varios amigos que me han señalado que en las últimas dos entregas sólo he hablado del avance de los lanzadores.

La razón primordial se debe a que la mayoría de los que operan programas de desarrollo en el país no jugaron béisbol a buen nivel, y se van por la vía más fácil que es enseñar a los pitchers a tirar duro.

Y cuando tienen que trabajar con los bateadores encubren su deficiencia en el refrán popular que reza: “El que batea juega en cualquier parte”.

Por esa razón usted se encuentra en cualquier esquina con un programa que apenas tiene una malla, muchas pelotas viejas y un joven haciendo muchísimos swings.

Fíjense que los dos jugadores de posición de mayor cotización que tiene el país son Óscar Taveras, de San Luis, y Miguel Sanó, de Minnesota, y ambos tienen muchos problemas a la defensa.

Las deficiencias son tan altas que es penoso ver la cantidad de veces que tienen que ir los coaches de primera base, durante el torneo invernal, a hablar con los muchachos, porque en su gran mayoría no saben coger las señas.

Muchos también son un desastre en el corrido de las bases y tampoco saben tocar.

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El Día

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