Santo Domingo.- El peso dominicano se encuentra entre las monedas de mejor desempeño de América Latina y otros mercados emergentes durante 2026, y todavía tendría espacio para continuar fortaleciéndose frente al dólar, de acuerdo con un informe de J.P. Morgan que atribuye ese comportamiento al aumento de las exportaciones de oro, el dinamismo del turismo, las remesas y los flujos de inversión extranjera.
El reporte, fechado el 20 de agosto, coloca al peso dominicano con una apreciación acumulada de 7.6 % en lo que va de año, situándolo entre las monedas de mayor rendimiento dentro del grupo analizado por la firma financiera internacional.
La visión favorable es suficientemente marcada como para que J.P. Morgan recomiende a sus clientes aumentar su exposición a activos denominados en pesos dominicanos. La entidad establece como referencia un tipo de cambio objetivo de RD$57.00 por dólar, partiendo de RD$58.47 al momento de formular su recomendación, aunque fija un nivel de revisión de RD$59.50.

J.P. Morgan señala que las cuentas externas dominicanas están siendo favorecidas simultáneamente por exportaciones, turismo y remesas, mientras que la inversión extranjera directa continúa mostrando resistencia, aunque esta última no sería el principal factor detrás del comportamiento reciente de la moneda.
Como resultado, el déficit de cuenta corriente se redujo hasta 0.7 % del producto interno bruto (PIB) en términos acumulados de cuatro trimestres al primer trimestre de 2026, su nivel más estrecho desde 2017-2018. J.P. Morgan proyecta que cierre alrededor de 0.9 % del PIB.
Uno de los factores más relevantes ha sido el oro. Las exportaciones de ese metal aumentaron 23.5 % en valor durante el último año, favorecidas tanto por mejores precios internacionales como por una mayor producción. Al mismo tiempo, la actividad minera registra una expansión interanual de alrededor de 18 %, impulsada principalmente por el oro.
El informe estima que la actividad turística ha venido creciendo alrededor de 10 % interanual, con una aceleración desde noviembre pasado. Además del incremento de habitaciones hoteleras y vuelos, J.P. Morgan destaca un dato significativo: aunque los visitantes permanecen ligeramente menos días en el país, el gasto diario de los turistas ha aumentado en promedio 6.8 % anual desde 2022, frente a aproximadamente 2 % antes de la pandemia.
El petróleo no logró descarrilar las cuentas externas
El comportamiento resulta especialmente significativo porque República Dominicana es un importador importante de petróleo.
J.P. Morgan había previsto que el conflicto en Medio Oriente podría deteriorar la cuenta corriente dominicana. La entidad calcula que un incremento de US$10 por barril en el petróleo podría empeorar el balance externo en aproximadamente 0.5 % del PIB.
De hecho, las importaciones de combustibles aumentaron 37 % desde el inicio del conflicto, según los datos aduaneros utilizados por el banco. Sin embargo, el crecimiento de otras fuentes de divisas consiguió compensar esa factura adicional.
Remesas resisten política migratoria de EE. UU.
El estudio también llama la atención sobre el comportamiento de las remesas frente al endurecimiento de la política migratoria estadounidense.
J.P. Morgan sostiene que las transferencias hacia América Latina, incluida República Dominicana, han resultado más resistentes de lo esperado frente a las restricciones migratorias de Estados Unidos.
Aunque República Dominicana se encuentra en la parte baja del grupo analizado tanto en volumen como en crecimiento reciente, las remesas continúan aumentando y contribuyendo a la disponibilidad de dólares en la economía. En términos generales, los países examinados presentan incrementos de entre 5 % y 10 % durante el año.
La inversión extranjera directa también continúa aportando divisas. Excluyendo las utilidades reinvertidas, J.P. Morgan calcula esos flujos en aproximadamente US$3,000 millones anuales, equivalentes a 2.4 % del PIB.
J.P. Morgan considera que el Banco Central de la República Dominicana (BCRD) está permitiendo una mayor flotación del peso y reduciendo su intervención directa.
La firma recuerda que el Fondo Monetario Internacional modificó la clasificación de facto del régimen cambiario dominicano de uno similar a un sistema de deslizamiento gradual a uno “flotante”, aunque formalmente continúa clasificado como flotación administrada.
El elemento que J.P. Morgan considera particularmente revelador es que el Banco Central informó que no ha vendido dólares en el mercado spot durante este año y, por el contrario, había comprado US$415 millones en divisas.
Para los analistas, esa actuación constituye una señal de que la apreciación reciente está siendo determinada en mayor medida por los fundamentos económicos y no por ventas de reservas destinadas a sostener artificialmente la moneda.
J.P. Morgan reconoce, sin embargo, una limitación: debido a que no existe información completa sobre todas las intervenciones cambiarias, resulta difícil establecer hasta qué punto el peso está flotando libremente.
Peso todavía tendría espacio para apreciarse
La entidad considera que el cambio hacia una mayor flotación puede hacer más transparente el mercado y permitir que las condiciones favorables de la balanza de pagos determinen con mayor claridad el precio de la moneda.
Desde finales de febrero, señala el informe, el peso se había apreciado aproximadamente 1.6 %, movimiento que J.P. Morgan relaciona con los ingresos provenientes del oro, turismo, remesas e inversión extranjera.
Además, sus cálculos indican que el tipo de cambio real efectivo del peso se encuentra alrededor de 3 % por debajo de su promedio móvil de los últimos diez años, lo que para la firma significa que todavía existe margen para una apreciación adicional.
¿Puede convertirse el peso fuerte en un problema?
J.P. Morgan también aborda uno de los principales cuestionamientos que genera una apreciación prolongada: su posible impacto sobre las exportaciones y la competitividad.
Por el momento, su respuesta es negativa. El banco entiende que la fortaleza del peso incluso puede resultar conveniente para el Banco Central porque reduce las presiones inflacionarias sobre los bienes importados, en momentos en que la inflación interanual alcanzó 5.5 % en julio y acumulaba cuatro meses por encima del rango meta de 4 % ± 1 punto porcentual.
En cuanto a los exportadores, el informe utiliza la Encuesta de Coyuntura Industrial de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD) para señalar que el tipo de cambio no figura actualmente entre las principales preocupaciones de competitividad de las empresas industriales.
Tampoco considera probable que el Banco Central adopte en los próximos meses una política agresiva de inyección de liquidez que provoque un debilitamiento significativo del peso.
La razón es que, según los datos utilizados por J.P. Morgan, la actividad económica estaba creciendo a un ritmo interanual de 6.3 %, mientras la inflación permanecía por encima de la meta. Ese escenario reduciría los incentivos para una flexibilización monetaria que presione el mercado cambiario.
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