Un estudio científico acaba de confirmar lo que muchos padres ya sabían: cada hora de inactividad durante el día se traduce en tres minutos de vigilia más para los niños, una vez que las luces se han apagado.
Un estudio científico acaba de confirmar lo que muchos padres ya sabían: cada hora de inactividad durante el día se traduce en tres minutos de vigilia más para los niños, una vez que las luces se han apagado.