Negocio desnaturalizado
El aumento en el valor de los bonos para los prospectos que firman a los 16 años y medio trajo consigo muchos problemas al negocio del béisbol y al país.
Los entrenadores o buscones al conocer sobre esta realidad se enfocaron en reclutar muchos niños entre 13 y 14 años, lo que es peor, en la mayoría de los casos apartándolos de la escuela para someterlos a entrenamientos no aptos para su edad, con la misión de que estén disponibles para el famoso julio 2, fecha disponible para firmar al cumplir los 16 años y medio.
En comparación sucede lo mismo que con los pollos, que antes estaban para ser ingeridos por los humanos a partir de los 90 días, ahora con muchas hormonas están en 45 días. Es evidente que es un asunto de negocio.
Recuerden los reportajes de los jóvenes de la región Este que para lograr una firma para las Grandes Ligas hasta consumían productos veterinarios.
Otra situación peligrosa es que el aumento en el precio de los bonos llamó la atención de muchas personas que no saben nada de béisbol, pero tienen el dinero para pagar entrenadores, rentar un estadio y acomodar los prospectos en una casa o pensión. Y a Dios que reparta suerte.
El negocio de las firmas se desnaturalizó tanto que uno de los más afamados buscones es una persona que su principal negocio es el de banca de apuestas.
He conversado con muchos escuchas amigos quienes no están de acuerdo con las firmas de julio 2, ya que tienen que otorgar mucho dinero a jugadores de muy extensas proyecciones. Es bien sabido que los prospectos dominicanos, por diversos problemas en la alimentación, se desarrollan entre los 18 y 21 años. En el nuevo esquema de las firmas esos jugadores apenas consiguen un chance, porque su cotización es baja. Razón por lo que se arriesgan a quitarse la edad y así conseguir un buen bono, porque ya no se firma calidad, sino proyección.
Y eso debe cambiar.