Muy bien han hecho Tony Peña y Robinson Canó, principalmente, al definir el juego de hoy como "uno más".
Referirse a una revancha crea obsesión y ésta, a su vez, ansiedad, angustia, un deseo de desquite peligroso. La afición tiene derecho a proclamar sus deseos a la venganza, deseos de arrollar, avasallar, aplastar al rival de turno.
Los protagonistas directos, como Tony, Canó, y el resto, sin perder el optimismo, deben ser más cautos, despojarse de prejuicios. Todo a raíz de que Holanda descalificó a República Dominicana en primera ronda en el 2009 y durante cuatro años ha sido la mofa.
El equipo dominicano debe salir a jugar como hasta ahora: fuerte, divertido, armonioso, con fundamentos, mostrando su talento.
Ahora Dominicana tiene 12-4 con sus seis triunfos de este año: 5-2 (2006) y 1-2 (2009), marca envidiable, pero falta "un chin". En el 2006 se quedó en la semifinal ante Cuba, esta vez se ve con todos los atributos para llegar al clímax, sólo faltan dos peldaños. !La suerte está echada!.