Motivos de esta columna

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Hace poco un hermano de mi infancia, comunicador excelente, me comentaba que notaba mi falta de elogios hacia la actual administración gubernamental, especialmente por sus grandes logros.

Aunque le argumenté brevemente mis intenciones al escribir Bitácora para Lúcidos en El Día, y mis precedentes columnas en El Caribe y El Siglo, considero es buena idea compartirlo con mis lectores.

Soy peledeista, alcancé la condición de miembro el 26 de julio del 1990 luego de cinco años como circulista. Si hoy no se me consideran oficialmente miembro del PLD me es indiferente, ya que medularmente soy boschista, además no estoy de acuerdo con muchas de las formas en que hoy se maneja el partido.

He participado activamente en todas las campañas políticas del PLD desde el 1984 hasta el 2012 y no veo motivos para no seguir haciéndolo.

El PLD está llamado a completar la obra de Juan Pablo Duarte y los trinitarios. En la medida que no lo haga me tiene como crítico radical, en la medida que lo haga pongo mi experiencia y talentos para mejorar las acciones y políticas que se haga desde las diversas instancias del Estado.

Mi única razón para respaldar al PLD en el presente es que en comparación con el resto de las fuerzas políticas con vocación de poder tiene suficientes grados de voluntad y capacidad para lograr una sociedad dominicana más próspera y justa. Como filósofo y cristiano soy reacio a laudar hombres y mujeres.

Es mi límite y mi motivo.

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El Día

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