“Un huevo sancochado y agua”: madres denuncian trato inhumano a dominicanos reclutados para combatir en Rusia
- Familiares claman por la intervención del Estado dominicano para rescatar a los jóvenes que habrían viajado bajo promesas de empleo y terminaron en el frente
Santo Domingo.- Varias madres de dominicanos reclutados para combatir en la guerra de Rusia han alzado la voz en un desesperado llamado a las autoridades, asegurando que sus hijos fueron llevados a ese país bajo engaño con una supuesta oferta de trabajo y ahora enfrentan la obligación de ir a la guerra de manera forzosa bajo constantes amenazas de sus empleadores en el extranjero.
Una de las progenitoras detalló la precaria situación de supervivencia que enfrentan los jóvenes en el campamento militar afirmando textualmente que "les dan a las doce un huevo sancochado y media agua", evidenciando el presunto trato inhumano al que son sometidos mientras soportan temperaturas de frío extremo.
La preocupación de las familias aumenta exponencialmente debido a las vulnerables condiciones de salud de algunos de los afectados expresando la madre de forma literal que "mi hijo es asmático, mi hijo es enfermo" durante sus desgarradoras y desesperadas declaraciones transmitidas recientemente a través del programa El Día.
Las angustiadas mujeres claman por la intervención urgente de las autoridades locales para gestionar el retorno de los ciudadanos indicando textualmente que "yo quiero que el presidente se conduela de mí y me mande mi hijo de vuelta" recordando que estos muchachos no tienen ningún vínculo con ese país.
Otra de las afectadas narró cómo los supuestos reclutadores manipularon la situación laboral señalando de manera literal que "se fue con un amigo que iban a trabajar de mecánica" pero lamentablemente terminaron inmersos en un conflicto armado internacional que mantiene a sus familias sumidas en la más profunda desesperación.
Las familias de estos dominicanos esperan que el Estado dominicano pueda intervenir rápidamente a través de los canales diplomáticos pertinentes reiterando textualmente que "a mi hijo nada más me lo puede quitar Dios, pero no un ruso", apelando a la protección de los derechos humanos de estos veinte compatriotas atrapados en el exterior.
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