Los obreros lloran por sus colegas muertos en el sismo de Italia

Italia.-Los colegas y amigos de los trabajadores de Meta, una empresa de mecánica de San Felice Sul Panaro, en el nordeste de Italia, se han quedado sin lágrimas de tanto llorar por la muerte de sus compañeros en el sismo del martes.

Protegidos del sol bajo un árbol, frente a los restos de la pequeña empresa custodiada por carabineros, no han sido capaces de moverse del lugar desde que fue sacudido por un sismo a las 09H00, hora local.

El sismo, que provocó la muerte de unas 15 personas, partió en dos el galpón de ladrillo, situado en una zona industrial, en donde unos 20 obreros acababan de empezar su jornada laboral. "Siento un dolor inmenso, no tengo palabras, ni me quedan lágrimas. Cuando conoces a la gente desde hace tantos años….", suspira Daniel, un joven treintañero. "

Estoy triste, eran colegas, nos conocíamos todos muy bien", reconoce otro, que prefiere mantener el anonimato.

Cuando la tierra comenzó a temblar, todos se echaron a correr, sin pensar, hacia la salida de la fábrica, con la excepción de un ingeniero italiano y de dos obreros, un hindú y un marroquí, Kumar y Mohamed, quienes murieron bajo los escombros.

"Todo transcurrió muy rápido, en 7 a 8 segundos. No recuerdo bien. Salí de la sala en la que estaba trabajando y sentí que todo se desplomaba", cuenta Daniel, que trabaja desde hace 10 años en Meta.

"Fue algo muy violento, cuando quise abrir la puerta ésta se abrió de golpe" sin que yo la tocara, recuerda aún traumatizado.

Además de los trabajadores de la fábrica, compatriotas de Mohamed y Kumar, vinieron a rendir homenaje a las víctimas.

"Era una persona querida, lo siento mucho", sostiene un marroquí. A su lado, con un turbante, Pal Surinder, lamenta la muerte del amigo que había conocido hace sólo seis días, en los campamentos donde reside después del primer sismo del 20 de mayo, que causó seis muertos, menos que la oleada de al menos cinco temblores fuertes registrados en cuatro horas el martes en la mañana.

La muerte sobre todo de obreros, como ocurrió la semana pasada, desató polémicas sobre la seguridad de las fábricas en esa región, emblema de la eficiencia de la mediana y pequeña empresa italiana.

Según algunos testigos, Mohamed tenía miedo de regresar al trabajo. "Nos hacen trabajar en el edificio lleno de grietas", se había quejado, según cuentan testigos.

Después del temblor del 20 de mayo, la empresa Meta permaneció una semana cerrada y no reabrió sus puertas hasta el lunes. Otros trabajadores evitan avivar la polémica y aseguran que nadie pensaba que otro terremoto sacudiría de nuevo la región. "El depósito no estaba dañado, habían hecho varias inspecciones.

El dueño estaba dentro, le cayeron pedazos de escombros, estaba ensangrentado. El ingeniero que murió estaba a su lado.

No es alguien descuidado, que no garantiza la seguridad de su fábrica", comentó uno de ellos. "Todos estaban tranquilos, querían sólo volver a trabajar", sostiene.

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