Los improvisadores
Mucha gente no quiere o no desea admitir que este es el país de las grandes improvisaciones en todas las áreas.
En ese tenor, el deporte ha sido una de las víctimas más frecuentes de lo que se podría considerar como una epidemia en esta sociedad.
Por las improvisaciones aquí nada funciona como debe ser, anomalía que constituye una felicidad para una minoría que se ha hecho multimillonaria por esa práctica.
Si se llevara una contabilidad sobre las pérdidas que ha sufrido la sociedad por la improvisación, habría que concluir que se podrían resolver los problemas fundamentales.
El caso más reciente de la improvisación en los deportes lo constituye el Torneo Centroamericano y del Caribe de Baloncesto, programado para realizarse en el país del 5 al 11 de julio.
Todavía, apenas a cuatro días para comenzar, no se ha realizado ninguna reparación al deteriorado Palacio de los Deportes, estimada en tres millones de pesos, porque hasta el momento el Ministerio de Obras Públicas, encargado de realizarla, no ha erogado ni un solo chele.
Si culpable es el Ministerio de Obras Públicas, también lo es el Comité Organizador, debido a que aquí cualquiera asume responsabilidades para que al final el Estado se eche toda la canana.