DAMASCO. – Los países de la Liga Árabe pidieron este sábado a la ONU fijar un calendario para la aplicación del plan de paz del emisario internacional en Siria, Kofi Annan, y que lo vincule al Capítulo VII de su Carta para imponer sanciones a Damasco y la ruptura de relaciones diplomáticas.
En un comunicado publicado al término de la reunión extraordinaria, los ministros de Relaciones Exteriores de los países miembros de la Liga Árabe exhortaron al Consejo de Seguridad de la ONU a "tomar las medidas necesarias para garantizar la aplicación total e inmediata del plan de (…) Kofi Annan según un calendario bien definido, y ello recurriendo al Capítulo VII de la Carta de Naciones Unidas".
Con este recurso los ministros piden "la suspensión parcial o total de las relaciones económicas, el tráfico ferroviario, marítimo, aéreo, postal, telegráfico y de telecomunicaciones y la ruptura de relaciones diplomáticas" entre Siria y los otros países, según un comunicado.
El Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas prevé la posibilidad de recurrir a la fuerza en el caso de amenazas contra la paz.
"No pedimos ninguna acción militar" contra Siria, respondió lacónico el secretario general de la Liga Árabe Nabil al Arabi, interrogado por los periodistas.
"El Consejo de Seguridad debe decidir sanciones económicas o ir más allá", agregó subrayando que tres países miembro de la Liga (Irak, Argelia y El Líbano) emitieron reservas sobre la referencia al Capítulo VII en el comunicado.
"Pedimos al Consejo de Seguridad que vincule los seis puntos (del plan de Annan) al Capítulo VII para que la comunidad internacional asuma sus responsabilidades" sobre la sangrienta represión en Siria, declaró poco antes el primer ministro catarí, jeque Hamad Ben Jasem Al Thani.
Ante la "ausencia de avances" en la aplicación del plan, invitó a Annan a fijar un calendario a su misión "ya que es inadmisible que continúen las matanzas y el derramamiento de sangre mientras que la misión se prolonga indefinidamente", añadió.
Según el primer ministro catarí el régimen de Bashar al Asad "no aplicó el primer punto (del plan) e ignoró los otros".
El primer ministro, que hizo estas declaraciones durante una reunión del comité ministerial de la Liga Árabe, añadió que "el régimen sirio comete un error si apuesta por la continuación de su política".
El secretario general de la Liga Áraba propuso por otra parte modificar el mandato de los 300 observadores que están a cargo de supervisar el alto al fuego, violado constantemente desde que entró en vigor el 12 de abril.
"Una modificación del mandato de los observadores o la transformación (de este cuerpo) en una fuerza de paz son alternativas" para "supervisar un cese de la violencia", declaró Arabi.
"La violencia alcanzó niveles totalmente inaceptables", denunció por su parte Annan, agregando que "el espectro de una guerra total, con una dimensión confesional inquietante, aumenta día a día".
El viernes los dirigentes internacionales advirtieron al unísono del creciente riesgo de guerra civil total, pero dejaron al descubierto sus divisiones en cuanto a la forma de lograr el cese de la espiral de violencia que ha dejado más de 13.400 muertos desde marzo de 2011.
"Vemos elementos precursores de una guerra civil", declaró en Berlín el presidente ruso Vladimir Putin, aliado indefectible del régimen de Bashar al Asad, a la vez que consideró imposible resolver la crisis "por la fuerza" y prefirió una "solución política".
Las divergencias con Francia quedaron patentes en París, hacia donde viajó después de Berlín. El presidente francés, François Hollande, estimó que no había "solución posible" en Siria sin "la salida de Bashar al Asad".
Putin respondió poniendo de nuevo en duda la eficacia de las sanciones.
La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, acusó por su parte a Rusia de entregar armas al régimen sirio, a lo que Moscú replicó al apuntar a la responsabilidad de la ayuda financiera extranjero y los suministros de armas a los rebeldes en la masacre de Hula.
En el terreno, las fuerzas del régimen asaltaron durante la noche varios bastiones de la rebelión en Siria, país al borde de la guerra civil según numerosos dirigentes internacionales.
El sábado de madrugada, el ejército lanzó ofensivas en búsqueda de opositores en las provincias de Homs (centro) y Deraa (sur), matando a un civil, informa el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).
Desde la medianoche y en la madrugada del sábado se registraron además tiroteos esporádicos así como disparos de cohetes en la ciudad libanesa de Trípoli (norte) entre partidarios y adversarios del presidente sirio. Al menos 10 personas murieron, según fuentes de seguridad.
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