Las emociones en los niños (2)

Dilenia Cruz
Dilenia Cruz

Las emociones son una parte fundamental en el desarrollo integral de los niños. Las emociones básicas son innatas, se manifiestan desde el nacimiento: alegría, tristeza, enojo, miedo, sorpresa y asco.

Estas son parte de la adaptación y supervivencia. Al nacer, los niños experimentan placer y malestar. En los primeros dos meses aparece la alegría traducida en sonrisa, a los 3 o 4 meses expresan tristeza y enfado. Luego, el miedo y la ira.

A medida crecen y con la interacción social van conociendo las emociones secundarias: vergüenza, frustración, culpa, celos, orgullo, decepción, admiración. Estas no son instintivas como las primarias, sino que son aprendidas y dependen de lo social, cultura, experiencias. Son complejas, surgen generalmente de la combinación de dos o más emociones primarias.

La importancia de que los niños puedan identificar sus emociones y de alguna manera lidiar con ellas, es vital para su desarrollo, salud mental sana, interacción con el entorno, motivación, toma de decisiones, óptimo aprendizaje, retos sociales y académicos y en fin, para su supervivencia. Por tanto, padres y familiares que estén presentes frecuentemente en la vida de los niños y profesores son sus más importantes modelos.

Los padres tienen necesariamente que aprender a identificar sus emociones, concientizarlas, aceptar lo que sienten, estar atentos a sus reacciones, practicar técnicas de regulación de emociones (respiratorias, mindfulness o atención plena, cambios de forma de pensamientos), para de este modo aprender y convertirse en el modelo de los hijos, para lograr su mejor desarrollo y funcionalidad emocional.