Las bajas en Haití
Un informe de la ONU atribuye a la violencia en Haití haber causado más de 5 mil 500 muertes desde marzo del 2025 a enero pasado, una cifra que da la medida de la profundidad y los alcances del conflicto de más largo aliento en el continente.
Guerras y movimientos militares que tienen lugar en otras partes del mundo son notables por el costo humano, la destrucción de infraestructura y sus efectos en la economía, pero en estos casos se trata de países envueltos en conflictos armados.
Haití no está en guerra con nadie y sin embargo, cada año son atribuidas a la violencia cifras de muertes sorprendentemente altas, como ocurrió al inicio del año pasado, que un informe de la ONU hablaba de unas 5 mil 600 bajas en 2024.
A pocos días de que empiecen a ser desplegadas las fuerzas multinacionales llamadas a sustituir a la misión de Kenia, iniciada en junio del 24, las agencias noticiosas dan cuenta de una notable reactivación de las bandas armadas, un hecho llamado a traducirse en muertes y desplazamientos humanos.
Estas elevadas cifras de bajas no han sido suficientes para que los efectos de la crisis haitiana lleven a la consideración de que estamos, en realidad, ante un colapso del Estado que lleva, paso a paso, a una guerra civil.
Para tratar de ponerle fin a esta expresión de la crisis, que ha generado en tres años consecutivos muertes que al sumarlas arrojan unas 15 mil personas, será desplegada a partir del próximo miércoles la Fuerza de Supresión de Pandillas, bajo el liderazgo de la ONU.
Las bandas armadas, sin embargo, existen en medio de muchos otros factores, entre ellos los de corte económico, social y político.
Si la comunidad internacional no es capaz de enfrentarlos a todos, el fuego de las bandas podrá ser menguado, pero volverá a brotar.
