La última palabra
Leonardo da Vinci tiene fama principalmente como pintor. Dos de sus obras más célebres, La Gioconda y La Última Cena, son copiadas y parodiadas con frecuencia y su dibujo el Hombre de Vitruvio es retomado igualmente en numerosos trabajos derivados. Sólo ha llegado hasta nosotros una quincena de obras.
Como ingeniero e inventor, Leonardo desarrolló ideas muy adelantadas a su tiempo, como el helicóptero, el carro de combate, el submarino o el automóvil. Muy pocos de sus proyectos llegaron a construirse.
Algunos nunca tuvieron conclusión por el carácter fuerte que tenía este genio humanista.
Pero alguien que fue consistente en su misión fue nuestro gran maestro Jesús, dice la escritura: Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu (Juan 19:30).
Unos momentos antes de su muerte Jesús, declaró: ¡Consumado es!. Es una palabra en el griego Tetelestai y puede traducirse, ¡entregó! o completado. Toda obra redentora de Jesucristo se terminó.
Qué diferencia con el Señor Jesucristo: no dejó nada inconcluso. Nada iba a impedir que culminara su gran sacrificio por nuestros pecados, porque no hay nada que pueda detener su mano.
Consumado es: se puso fin a la transgresión y se ha introducido el perdón eterno de Dios, la redención y salvación del hombre está ahora completada.
Nadie nacido de mujer queda fuera del alcance del poder de la sangre de Cristo. Pasemos estos días agarrados del Señor.