La presencia de los padres en UCI ayuda en la recuperación del niño

La presencia de los padres en UCI ayuda en la recuperación  del niño

La posibilidad de acompañar al niño en una unidad de atención crítica aporta beneficios en ambas direcciones.

Las Unidades de Cuidados Intensivos pediátricos y neonatales representan servicios de alta complejidad que, mediante una atención multidisciplinaria, pretenden brindar un cuidado integral a la niñez en condiciones críticas de salud.

Sin embargo, existe evidencia de que la presencia cercana de los padres en esta unidad facilita la recuperación del niño y disminuye la estancia hospitalaria, además, se ha demostrado una relación entre la mejoría de los niveles de estrés de los padres y el ser introducidos en el día a día como parte del cuidado, siendo tratados como miembros del círculo de atención del niño.

Carisa Nieves, especialista en neonatología y medicina crítica pediátrica de los Centros de Diagnóstico y Medicina Avanzada y de Conferencias Médicas y Telemedicina (Cedimat), señala que la participación de los miembros de la familia en las actividades diarias de la unidad de cuidados intensivos (UCI) hace que sea más fácil para ellos la adaptación.

“Pues los familiares aportan una cercanía y amor que no puede compararse con la relación que tiene el paciente con los profesionales que laboran en la UCI, por eso la importancia de crear un espacio que los involucre dentro de las unidades”, indica.

Por lo general, el entorno del Cuidado Intensivo está constituido solo por profesionales de salud, tales como médicos especialistas en medicina crítica pediátrica, en neonatología, enfermeras, cirujanos, anestesiólogos, cardiólogos, nutriólogos, terapeutas respiratorios y físicos, psicólogos clínicos, entre otros

Adicionalmente diversos equipos de alta complejidad, ruidos, alarmas y luces que pueden ser intimidantes para la familia del paciente. De tal forma que la hospitalización interfiere en diferentes grados con el vínculo existente entre el niño y su familia.

Tiempo
En estas unidades, los pacientes pueden permanecer internados desde días hasta meses para recibir intervenciones diagnósticas y terapéuticas que permiten resolver y/o mejorar su condición de salud.

“Es un hecho conocido, que el ingreso de un niño en un intensivo somete a los familiares a una situación difícil; ya separados físicamente de su medio habitual y del apoyo afectivo, sufren y están angustiados, intuyendo el hecho de que en cualquier momento se pueda producir un desenlace trágico”, manifiesta Nieves.

La especialista afirma que la imprevisibilidad de la enfermedad crítica y la hospitalización subsecuente, se transforman en una situación de crisis tanto para el paciente como para su familia.

Asimismo, agrega que existen fuertes sentimientos de los padres en cuanto a la separación del hogar, la culpabilidad por la enfermedad, la presión económica que la hospitalización implica y la alteración de la dinámica familiar, lo que conlleva finalmente a sufrir agotamiento físico y emocional a corto y a largo plazo.

“No solo los padres del paciente se ven afectados por la hospitalización, esta también incide en el bienestar psicológico y fisiológico del niño.

Al estar ingresado es un factor estresante de fuerte impacto en la vida de un niño, pues especialmente si es pequeño no comprende los procesos corporales que le están aconteciendo, ni cuál es el motivo por el que se le introduce en un ambiente extraño, privado de su familia y amigos y sin sus juguetes”, plantea la galena.

La poca comprensión de lo que sucede, sumada a la restricción del tiempo de encuentro con el niño, deja a los cercanos en una situación de desestabilización que puede traer graves consecuencias.

Estructura
Las UCI están estructuradas tanto física como socialmente de manera que sitúan a los familiares fuera de ella, en un papel de invitado pasivo. Además, la gran tecnificación, la falta de intimidad que experimentan los familiares por ausencia de espacios adecuados, el lenguaje técnico y la información escasa que reciben, hace que los padres pierdan el control sobre la situación y por lo tanto su rol habitual en el entorno familiar.

No obstante, la evidencia de la importancia de la familia al lado del niño y la necesidad de proveer un cuidado centrado en esta, ha ido creciendo paulatinamente desde hace 40 años.

Ahora el cuidado centrado en la familia es un enfoque filosófico mundial en el cual estas son receptoras de cuidados dirigidos a optimizar su bienestar y a convertirlos en participantes activos en la atención prestada al paciente.

El rol de la familia puede englobarse dentro de la necesidad de dar soporte al ser querido y poder protegerlo, aunque realmente implica participar, estar presente física y emocionalmente junto a la cama del niño.

Realidades

—1— Protagonismo
Permitir ingreso de familiares facilita que los padres recuperen su protagonismo, mejoren su autoestima perdida ante la realidad de un hijo enfermo y cambien la situación de duelo anticipado.
—2— Derecho
El niño hospitalizado tiene derecho a ser acompañado por su familia.

Situaciones estresantes
Al conocer la noticia del ingreso del menor a la UCI, se sufre una serie de situaciones estresantes como son:
-Ambigüedad de la información.
-Pronóstico incierto.
-Miedo a la muerte.
-Cambios del rol dentro del núcleo familiar.
-Interrupción de la rutina.



Avatar

El Día

Noticias Relacionadas