La pandemia acrecienta las dificultades cotidianas de los ciegos, pero luchan - El Día

La pandemia acrecienta las dificultades cotidianas de los ciegos, pero luchan

La pandemia acrecienta las dificultades cotidianas de los ciegos, pero luchan

El Patronato Nacional de Ciegos se esfuerza en incorporlos a la cotidianidad.

Santo Domingo.-La pandemia por el Covid-19 ha cambiado la vida de la humanidad. Ha sido muy difícil para todos, pero de manera especial para aquellos que tienen algún tipo de discapacidad.

El Patronato Nacional de Ciegos ha tenido que lidiar con la nueva “covidianidad” para mantener los servicios a las personas que carecen del sentido de la vista, en un ambiente que de por sí es hostil para ellos.

Miguel Febles, Alexander Hernández, Alexandra Ventura y José Monegro. José de León

“Ha sido muy difícil. Hemos tenido que trabajar con mucha precariedad, pero lo más complicado es que la mayor parte de los entrenamientos para ellos se requiere una interacción cercana y eso es precisamente lo que se debe evitar por el Covid-19″, explica la presidenta del Patronato, Alexandra Ventura de Gómez.

Innovación
Para mantener los entrenamientos en medio de las medidas contra el Covid-19 se están utilizando la “virtualidad auditiva”, la semipresencialidad y el auxilio de tutores en las familias.

Personal del propio Patronato ha subido en un blog los vídeos instructivos, pero una persona de la familia tiene que asumir el rol de tutor para acompañar en el proceso de aprendizaje del ciego.

Integración familiar
“Localizamos a un miembro de la familia que se comprometa a ser tutor para acompañar a la persona, pues aunque el ciego escucha las instrucciones a través de los vídeos, necesita alguien que lo guíe en el aprendizaje», explica Ventura de Gómez.
Bajo esta modalidad tienen a 180 personas ciegas, las cuales estarán listas para graduarse pronto.

La pregunta que siguió ayudó a dar un poco más de luz: ¿De qué se gradúan?
El Patronato los ayuda a aprender a manejarse en su cotidianidad.

Es lo que le denominan el proceso de “rehabilitación» del ciego. Aprenden a usar el bastón y a realizar cosas cotidianas como lavar, planchar, cocinar, arreglar su closet, asearse y a aceptar su condición.

Alexander Hernández, director académico, explica que mientras más rápido aceptan su condición de ciegos, menos tiempo les toma aprender.

El Patronato Nacional de Ciegos tiene tres centros regionales (Santo Domingo, Santiago y Barahona) y once oficinas de apoyo en igual cantidad de municipios cabeceras, y se maneja con un presupuesto anual de 30 millones de pesos, de los cuales el Estado solo le facilita 13.5 millones a través del Ministerio de Salud Pública.

El resto lo consigue con actividades y servicios que brinda, pero este año será difícil, pues todas las actividades de recaudación han sido suspendidas por el Covid-19.
“No sabemos cómo terminaremos este año”, puntualiza.

Catarata de descuido
La presidenta del Patronato señala que la catarata es uno de los principales motivos por el que pierden la vista personas que nacieron con ese sentido.

Pero su voz de alarma la da porque se trata de algo evitable y que ya el tratamiento no resultado tan costoso como en el pasado.

Alexandra Ventura explica que el costo de operación de un paciente con cataratas ronda los 25 mil pesos y logra salvar la vista.

“La gente se da cuenta de los síntomas y hasta comenta que está perdiendo la vista, pero no van al oftalmólogo”, se queja.

Ceguera en el Sur
De los tres centros regionales que tiene el Patronato, sobresale la cantidad de casos de ceguera que llegan al de Barahona, que corresponde a la Región Sur.

Explica que luego de hacer investigaciones se determinó que el elemento genético era importante para explicar esa situación.

Puso como ejemplo el poblado de Los Salados, donde se registraban muchos casos de una misma familia que terminaban ciegos.

Se determinó que la causa principal era que usualmente se casaban entre familiares, lo que aumentaba la posibilidad de que los miembros que se derivaban de esas familias acarrearan la inclinación genética de la ceguera.

Cuando se pregunta sobre qué tantos casos de ceguera se registran en el país, Alexandra Ventura levanta la mirada para decir: “muchos”. Y luego vienen las estadísticas. Señala que en las últimas estimaciones se indicaba que el 3.5 por ciento de la población tenía este padecimiento.

Barreras laborales
Muchas personas con ceguera se han decidido a lanzarse al mercado laboral como parte del proceso de su inserción a la sociedad.

Si bien es cierto que carecen del sentido de la vista, son capaces de desarrollar otras competencias.

Para ayudar a esa inserción, la Ley Orgánica 5-13 sobre Discapacidad establece que las empresas con más de 25 empleados deben tener al menos un dos por ciento de ellos con alguna discapacidad. Para las instituciones del Estado, el mandato es del 5%.

Todos incumplen
El Patronato Nacional de Ciegos ayuda a que éstos aprendan algún oficio que les facilite la inserción laboral, pero ha sido un camino tortuoso.

“Los ciegos son muy cumplidores porque, como la mayoría de los que tienen alguna discapacidad, valoran y cuidan mucho sus empleos”, enfatiza.
“Se preparan, pero no les dan trabajo. Es una lástima”, expresa con pesar.

Ciudad hostil

— El bastón
El bastón ayuda a contrarrestar lo poco amigable que es la ciudad para los ciegos. Son frecuentes los accidentes, pese a que desarrollan mucha destreza en el manejo de ese instrumento.

La solidaridad

—1— Becas
Las universidades UASD, O&M, Dominico Americano y la del Caribe tienen programas de becas a ciegos.
—2— Falta internet
Han solicitado a telefónicas y a Indotel suplir internet para virtualidad de los ciegos.
—3— La cotidianidad
Usan apartamentos modelos para enseñarles a desenvolverse en una casa haciendo las cosas cotidianas.



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José P. Monegro

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