La ONE nos desafía

editorial

Una tendencia permanente a la baja de la natalidad, junto con una más extendida esperanza de vida al nacer, como señala la Oficina Nacional de Estadísticas en sus recientes Estimaciones y Proyecciones Nacionales de Población, abre muchas interrogantes para las instituciones públicas y privadas a lo largo y ancho del país.

Que el dominicano de estos tiempos vive más que el del siglo pasado es una información de interés en el plano de salud, para poner un caso. Esto es así en lo que depende del gobierno en este campo, pero también en el sector privado, que hoy día tiene una extendida oferta de servicios en todos los niveles, sobre la base de operaciones de negocio, no necesariamente de calidad y servicios especializados en geriatría.

Cuando una persona se encuentra en el lapso de la vida de uno a 20 años, con la vitalidad en ascenso, las atenciones y las previsiones en relación con su vida están por cuenta de adultos que, en la generalidad de los casos, ejercen la tutela vital.

Al llegar a los 60 años de edad, con los 76 de expectativa de vida que se encontró al nacer, ¿por cuenta de quién corren las atenciones y las previsiones de todo tipo que les son necesarias con una vitalidad en declive?

Para responder a esta inquietud, el Estado dominicano ha ideado un sistema de seguridad social que ni siquiera en el papel satisface las expectativas del dominicano de hoy, con una extendida clase media profesional y económica de estilos de vida nada austeros y en muchos casos amenazado por enfermedades de carácter metabólico, fruto de la inmovilización permanente y las piruetas en la alimentación.

En algunos casos, tanto los individuos como la medicina pueden estar tratando manifestaciones genéticas que no se hubieran producido en los años 50 del siglo pasado, con expectativas de vida de 45 años.

El estudio de la ONE abre, definitivamente, una puerta a un espacio vacío en prácticamente todos los campos de servicio públicos y privados.

Sobre el autor

El Día

Periódico independiente.