Santo Domingo.- La Altagracia se ha convertido en una de las provincias de mayor crecimiento demográfico, meca de la migración interna y uno de los principales motores de la economía dominicana por el desarrollo turístico y la inversión, sin embargo, ese aumento de la actividad económica no se ha traducido en una mejora proporcional de los servicios públicos y las condiciones de vida de toda su población.
En otras palabras, el éxito turístico de esta demarcación no ha ido de la mano con el desarrollo humano.
Esta es una de las principales advertencias planteadas en el Plan Estratégico La Altagracia 2030, presentado por la Alianza Altagracia Estratégica (Altes), que analiza la evolución del territorio y proyecta los desafíos que podría enfrentar la provincia si se mantienen las tendencias actuales.
La presidente de Altes, Ana Fulvia Valdez, destacó que La Altagracia es la principal puerta de entrada del turismo dominicano y ha demostrado una extraordinaria capacidad para generar empleos, inversiones y oportunidades, pero sostuvo que un destino turístico no está compuesto solamente por hoteles, playas y servicios.
“También lo conforman su territorio, sus comunidades, su cultura, su patrimonio, su medio ambiente, sus instituciones y, sobre todo, la calidad de vida de quienes lo habitan”, expresó, al indicar que persisten retos relacionados con la gobernanza del entorno.
Valdez consideró que los intereses particulares y sectoriales de los distintos actores que intervienen en el desarrollo turístico pueden generar inequidades sociales, insostenibilidad ambiental y desigualdades económicas cuando no existe una visión común y coordinación de acciones.
Por cada 100 pesos recaudados sólo se invierten RD$12
En tanto que, el director ejecutivo de Altes, Julio César Corral, enfatizó que hay un desequilibrio entre el crecimiento económico y la inversión pública, ya que de RD$100 recaudados sólo se invierten alrededor de RD$12 en la provincia, con excepción del año 2010, cuando la inversión superó las recaudaciones por la construcción de la autopista del Coral.
En ese sentido, detalló que en 2023 se recaudaron alrededor de RD$23,000 millones en La Altagracia, mientras la inversión pública fue cercana a RD$2,000 millones.
“Tenemos menos dinero, más demanda y estamos invirtiendo menos”, subrayó Corral, al insistir en la necesidad de utilizar estos indicadores para orientar las decisiones de inversión pública.
Menos médicos por habitantes
Asimismo, Corral planteó los desafíos en la disponibilidad de personal médico frente al crecimiento de la población, ya que en lugar de aumentar la cantidad de estos profesionales ha ido disminuyendo con los años.
De acuerdo con la proyección presentada, en 2010 la provincia contaba con siete médicos por cada 10,000 habitantes, mientras para 2022 la relación había descendido a cinco y, de mantenerse la tendencia, podría llegar a tres médicos por cada 10,000 habitantes en 2030.

La provincia también registra aproximadamente un odontólogo por cada 10,000 habitantes, según los datos expuestos.
Corral advirtió que estos indicadores reflejan la necesidad de que la expansión económica y demográfica esté acompañada de una mayor capacidad de los servicios sociales.
“El crecimiento no puede medirse únicamente por la cantidad de hoteles construidos o por los ingresos generados por el turismo, sino también por la capacidad del territorio para responder a las necesidades de quienes viven y trabajan en la provincia”, comentó.
Más población y presión sobre los servicios
En cuanto a la seguridad, resaltó que en 2010 había aproximadamente un policía por cada 580 habitantes. Para 2022 la relación era de uno por cada 940 personas y, de mantenerse la tendencia, en 2030 podría ser de un policía por cada 1,500 habitantes.
El plan también proyecta una creciente demanda de viviendas. Para 2030 La Altagracia podría requerir unas 171,551 viviendas debido al crecimiento poblacional, ya que esta provincia fue una de las que más creció según el censo de 2022, donde subió a la posición número 5.
Otro de los indicadores presentados en el auditorio de la Universidad Iberoamericana (Unibe) se relaciona con la pobreza. De mantenerse las tendencias, el porcentaje de hogares pobres podría pasar de 50.1% en 2010 a 57% en 2030.
Para Corral, estos datos obligan a discutir el modelo de desarrollo de una provincia que genera importantes recursos, pero donde el crecimiento económico no necesariamente se refleja de igual manera en todos los sectores.
El director de Altes recordó que el objetivo del plan es proporcionar información rigurosa para transformar las ideas en decisiones y los proyectos en acciones concretas.
El documento fue construido entre 2022 y 2024 mediante un proceso participativo que involucró a 525 instituciones, 2,700 personas consultadas y 225 encuentros. De ese proceso surgieron 25 proyectos estratégicos consensuados para orientar el desarrollo de La Altagracia.
Para el plan visitaron 23 comunidades para conocer sus demandas, además, se enfocaron en cuatro ejes estratégicos como medioambiente, gobernanza territorial, competitividad económica y desarrollo social.