Santo Domingo.- Con nuevos hoteles, proyectos inmobiliarios, aumento de la población y una mayor demanda de servicios, La Altagracia continúa creciendo a un ritmo acelerado, lo que la coloca como uno de los principales polos económicos y turísticos del país.
Toda esa belleza en la construcción se puede observar desde que llegas a zonas entre Verón y Punta Cana, que son áreas que pasaron de aproximadamente 19 kilómetros cuadrados en 2013 a 49 kilómetros cuadrados en 2023, es decir, tres kilómetros por año. Allí las personas disfrutan de descanso y vuelven su estadía en una experiencia.
Así lo informó Julio César Corral, director ejecutivo de la Alianza Altagracia Estratégica (Altes), quien explicó que la proyección para 2030 es que la expansión alcance alrededor de 75 kilómetros cuadrados.
Sin embargo, el mismo crecimiento que genera inversiones y empleos también está aumentando la presión sobre el agua, el saneamiento, la movilidad, las costas, el territorio y la infraestructura básica.
Así lo señala el Plan Estratégico La Altagracia 2030, un documento de 352 páginas que analiza las transformaciones ocurridas en la provincia durante los últimos 15 años para disponer de información que permita anticipar problemas y orientar decisiones.
La presión sobre el agua
A medida que avanza el crecimiento urbano no planificado, aumenta la presión sobre la capacidad de los recursos hídricos para responder al desarrollo del destino.
Corral señaló que, de acuerdo con los datos presentados, las disponibilidades anuales de agua en condiciones normales rondan los 509 millones de metros cúbicos.

Sin embargo, la cantidad que puede ser aprovechada es menor, con 318 millones de metros cúbicos y la demanda continúa se ubica actualmente en 486 millones de metros cúbicos.
Para el director ejecutivo de Altes, la situación podría agravarse durante períodos de sequía, debido a la presión sobre las fuentes subterráneas y la necesidad de garantizar el abastecimiento para residentes, hoteles y otras actividades económicas.
Más construcción y más vehículos
Actualmente, alrededor del 65% del parque vehicular de La Altagracia está compuesto por motocicletas, una situación que Corral relacionó con las limitaciones del transporte público y las condiciones económicas de una parte de la población.
Y es que la expansión del territorio también incrementará la necesidad de desplazamiento, por lo que a medida que aumenten los hoteles, las habitaciones y la población, crecerá el flujo de trabajadores y usuarios que se movilizan diariamente hacia las zonas turísticas.
El reto, según el plan, será evitar que el crecimiento continúe produciéndose sin una infraestructura de transporte y una planificación urbana capaces de responder a la demanda.

La erosión y el aumento del nivel del mar
Corral detalló que en los últimos años la provincia ha registrado pérdidas de áreas de playa y a esto se suman las proyecciones relacionadas con el cambio climático y el aumento del nivel del mar.
Manifestó que determinados escenarios climáticos plantean que un aumento de casi cuatro centímetros en el nivel del mar para 2030 podría provocar un retroceso de unos 19 metros en la costa en algunas zonas.
Las proyecciones también muestran riesgos para áreas costeras como la isla Saona, donde el avance del mar podría afectar parte del territorio.
Dijo que estas informaciones deben ser consideradas por quienes toman decisiones sobre proyectos turísticos e inmobiliarios, ya que la sostenibilidad del destino depende también de la protección de los recursos que sustentan su atractivo.
Un destino que necesita diversificar
El Plan Estratégico La Altagracia 2030 también identifica oportunidades para desarrollar otras actividades económicas, como es el caso de la producción agrícola para atender la creciente demanda de alimentos de los hoteles.
Las proyecciones del documento muestran que el aumento de la capacidad turística requerirá mayores cantidades de víveres, frutas y vegetales, lo que podría representar una oportunidad para desarrollar cadenas de producción locales.
El plan también analiza oportunidades vinculadas a los manglares, humedales y la conservación ambiental.
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