Imposible ser formal

Dionisio Soldevila
Dionisio Soldevila

*Por Dionisio Soldevila

Los finales del mes de abril se convierten, todos los años en procesos de terror para la mayoría de aquellos que operan micro, pequeñas y medianas empresas al enfrentar el reporte anual y pago del impuesto sobre la renta, así como la designación de un nuevo pago de anticipo fiscal para el siguiente año.

Para los que no recuerdan, el anticipo fiscal se fijó en República Dominicana a principios de siglo, durante el quiebre de tres bancos importantes en el país y se suponía que sería un impuesto “transitorio” para equilibrar las finanzas por el impacto de la debacle bancaria.

Más de un cuarto de siglo después, la demagogia sigue dominando a los políticos dominicanos al momento de tocar el tema.

Los del oficialismo lo satanizaban en la oposición y la desacreditada oposición puede decir poco luego de haberlo mantenido por cuatro períodos consecutivos.

El 2026, sin embargo, trae retos casi imposibles de ejecutar para los operadores de mypimes, principalmente por las crisis internacionales que han dominado los primeros cinco meses del año ante un impuesto que supone que una empresa ganara lo mismo o más que el año previo.

Al llegar casi a la mitad del año, la mayoría de las pequeñas empresas registran reducciones considerables en sus ingresos y aumentos exagerados en los gastos en los que tienen que incurrir para sobrevivir.

Aún así deben de dedicar porcentajes exagerados de sus escasos ingresos en mantenerse al día frente a una Dirección General de Impuestos Internos que cobra intereses y moras tan severas como el vulgar prestamista de la esquina.
Mientras por un lado se promueven iniciativas para que se creen más trabajos formales y que los negocios salgan de la informalidad, por el otro se aprieta tanto la tuerca que muchos simplemente deciden abandonar el deseo de emprender.

Por eso, actualmente prolifera la informalidad y no dejará de hacerlo a menos que los encargados de tomar las decisiones entienden que arrodillar a los pequeños y medianos empresarios, que representan más del 98 % del tejido empresarial formal, con más de 240 mil empresas registradas ante la DGII.

Pero el sistema actual solamente sirve para desencantar a aquellos que, de un u otra manera, tratan de echar adelante.
Pues parecería que, en nuestro país, tratar de hacer las cosas bien es un error y tema de tontos con p.

Sobre el autor

El Día

Periódico independiente.