Identifica al pastor de tu rebaño
Entre ver y no ver en mi amada República, darme cuenta que lo que parece no es y lo que tenemos frente a nosotros no se parece en nada a lo que imaginamos, van mis ojos directo a Eclesiastés 1:9 cuando dice nada hay nuevo debajo del sol, lo que es, ha sido y volverá a ser, vanidad de vanidades, dijo el Predicador.
Vemos repetir las cosas una y otra vez y caemos de nuevo en el mismo torbellino y esto es consecuencia de nuestra ignorancia existencial, es como si no aprendiéramos por más que vivamos experiencias funestas, le creemos a todo, sobre todo a nuestra propia prudencia y aunque en el fondo de nuestro corazón sentimos que necesitamos de Dios, nos empeñamos en querer pasar por la vida como chivos sin ley y sufrimos las consecuencias
Doy gracias por tener el conocimiento de Dios y por permitirme ver la vida bajo una perspectiva muy diferente, pues nadie dijo que navegar por las profundidades de los océanos a los que nos enfrentamos día tras día sería fácil, el mismo Jesús habló que tendríamos pruebas y tribulaciones, pero es mi interés apuntalar que nadar dirigidos por Dios es totalmente diferente.
Estamos llamados a trabajar para que las cosas mejoren, percibo que los avances en la tecnología que de hecho tiene un dinamismo impresionante, es un arma de doble filo, pues contribuye a la propagación del conocimiento a una velocidad asombrosa pero también impersonaliza a los usuarios y contribuye a que los mismo se ensimismen en objetivos definidos y se aíslen en torno a lo que pasa a su alrededor.
Estos ya no comparten cara a cara con los demás como antes, merman las discusiones de temas, contribuyendo esto a que asuntos de importancia sociedad nación, encuentren pocos adeptos a contribuir en que las cosas mejoren. Es necesario identificar el pastor que nos dirige y equilibrar las energías para recapacitar a tiempo antes que lo que se produce a través nuestro no impacte en favor de los mejores intereses de la sociedad a la que pertenecemos.
Realizando el Altar familiar con mi esposo y nuestras hijas -un tiempo de intimidad con Dios que celebramos una vez a la semana-, estuvimos leyendo sobre el discurso de Jesús titulado ¨ El buen pastor ¨, en él Jesús se refiere a que él es el pastor de las ovejas y que sus ovejas lo conocen, oyen su voz y le siguen, prosigue diciendo ¨ Al enemigo de las vidas, el que quiere disfrazarse de pastor mis ovejas no seguirán, porque no reconocen su voz y huirán de él¨.
Mi hija adolescente al preguntarle qué fue lo que más le impactó del pasaje bíblico, contestó – la parte referente a no reconocer la voz del extraño y por tanto cuando en su vida se le presentan situaciones y tentaciones, ella no escucha su voz porque no la reconoce, y es que no pertenece a ese rebaño pues ella es hija de Dios y pertenece al rebaño de Jesucristo-. Dimos gracias a Dios por esto.
Es necesario que tengamos bien claro a que rebaño pertenecemos y que voz reconocemos, de eso depende nuestra actitud frente a la vida. Cuando dejamos que Dios dirija nuestras vidas conocemos el verdadero valor de las cosas, se inunda nuestro ser de un amor diferente, se llena nuestro espíritu de un sentimiento renovado, de tal manera que actuamos y vemos la vida desde una perspectiva muy distinta y esto se refleja en nuestra actitud frente a la sociedad y frente a los problemas que enfrentamos como nación.