Giro de 180 grados

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Hola amigos lectores, cómo la están pasando, en estos días estuve de vacaciones. Voy a contarles una historia que es muy común hoy en día, cualquier similitud con un caso particular es parte del proceso de Dios en su trato con nosotros.

Esta es la historia: Rebeca se casó muy joven. Poco después de su matrimonio Rebeca volvió de su trabajo a su casa y se encontró con la sorpresa de ver a su marido con otra mujer.

Ramón, su marido, se deshizo en disculpas, le compró rosas, hizo una cena, lavó los platos… lo que quería, lo hizo. Y, sin embargo, seis meses más tarde sucedió lo mismo, con otra mujer. Se convirtió en un patrón. Ramón se disculparía. Mientras más Rebeca perdonaba a Ramón, el volvía a repetir el mismo error.

El arrepentimiento requiere el cambio. Ramón no estaba arrepentido. Él siempre le decía “lo siento” para salir del paso. “Lo siento”, no ya no lo haré. Arrepentimiento significa giro de 180 grados en la dirección opuesta. Significa elegir la vida sobre la muerte.

El arrepentimiento no es una confesión de una sola vez y la admisión de culpabilidad para que te sientas mejor. El verdadero arrepentimiento es un cambio de vida. Pablo escribe en 2da Corintios: “Tristeza según Dios trae arrepentimiento que lleva a la salvación y no hay que arrepentirse, pero la tristeza del mundo produce muerte”.

¿Estás viviendo una vida de verdadero arrepentimiento?, disculpas vacías manipuladoras y destructivas hiriendo a los demás. Su vida será muy difícil en este mundo si no está arrepentido de su propio pecado y elegir confiar y obedecer al Señor.

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El Día

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