Fuego por todas partes

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Cuando un equipo depende casi en un 70 % de de la actuación de un solo atleta, es imposible que logre buenos resultados cuando ese elemento disminuye su producción.

Es por ello que el juego en conjunto es la clave fundamental del éxito.

Siempre es bueno tener a una superestrella, pero se le debe rodear de por lo menos otros tres que “saquen la cara” cuando se produzca una merma en su producción.

Esa es la realidad que está viviendo el Heat, que no ha podido explotar una química ganadora, si LeBron James no ejecuta una soberbia actuación, a pesar de contar con figuras de la talla de Dwayne Wade, Ray Allen y Chris Bosh.

La situación de LeBron es sumamente complicada, ya que casi todo el tiempo se le pide más, dado el bajo aporte de sus compañeros.

Esa misma presión la han tenido todos los líderes de equipos, en especial en el baloncesto de la NBA.

Si Michael Jordan y Magic Johnson no producían cifras elevadas, era muy difícil que los Bulls y los Lakers triunfaran.

Esa ha sido la historia de los súper estelares que, reitero, tienen mucho más presión en el básquetbol que en cualquier otro deporte de conjunto.

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El Día

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