Familiares de prisioneros de Guantánamo hastiados de esperar
KUWAIT.-Diez años después de la apertura de la prisión de Guantánamo, los familiares de los últimos prisioneros árabes están hastiados de esperar su liberación, que tarda en llegar a pesar de las promesas estadounidenses de cerrar ese centro de detención.
"Mi hijo podría permanecer encarcelado durante toda su vida", dijo Jaled al Odah, presidente del comité de familiares de detenidos y padre de Fawzi al Odah, quien junto con Fayez al Kandari es uno de los dos últimos prisioneros kuwaitíes en Guantánamo.
"Después de haber prometido liberar a Fayez y a Fawzi, el gobierno estadounidense se retractó y consideró que eran demasiado peligrosos", agregó.
Estos dos hombres, que actualmente tienen 34 y 35 años, fueron arrestados a fines de 2001 en el norte de Pakistán por hombres de las tribus y entregados al ejército paquistaní, que a su vez los puso en manos de Estados Unidos. "Ambos efectuaban misiones de caridad y jamás combatieron", sostiene Odah.
Otros diez kuwaitíes estuvieron detenidos en Guantánamo y luego fueron repatriados, aunque dos de ellos tuvieron que pasar por un centro de rehabilitación. Actualmente tienen una vida normal, se casaron y tuvieron hijos, exceptuando a uno solo, Mohamad al Ajmi, que desapareció, según Odah.
De acuerdo con las autoridades norteamericanas e iraquíes, Mohamad al Ajmi llevó a cabo un atentado suicida en el norte de Irak hace algunos años, pero su esposa todavía espera una confirmación de su deceso.
En total, 171 hombres permanecen detenidos en Guantánamo. Los yemenitas representan más de la mitad del contingente, y una dificultad adicional para el gobierno norteamericano, que en enero de 2010 declaró una moratoria sobre sus traslados, pues muchos de los 66 ex prisioneros yemenitas repatriados se unieron nuevamente a la yihad.
"Estoy envejeciendo y tengo miedo de no ver nunca más a mi hijo", declaró Abdel Kader Baghauita, interrogado por teléfono en Mukalla (sudeste de Yemen). Su hijo Ahmed fue arrestado hace diez años en Pakistán, cuando tenía 17 años.
"El abogado nos informó que podía ser liberado, pero seguimos esperándolo", agrega este yemenita, que cada dos meses viaja a Saná, a 1.200 km de su hogar, para hablar con su hijo por videoconferencia.
De los 130 sauditas que había en Guantánamo sólo quedan diez en esa prisión, según Kateb al Shamari, abogado de las familias de los prisioneros sauditas.
"Nosotros pedimos un proceso civil justo, o que sean entregados a Arabia Saudita", insiste este abogado, agregando que las familias "no saben cuáles son los criterios aplicados por los norteamericanos para la liberación de los prisioneros".
"Creo que el retraso en la liberación de los últimos detenidos se debe a que algunos de los prisioneros liberados se unieron a Al Qaida en Yemen", donde las ramas saudita y yemenita se fusionaron para crear Al Qaida en la Península Arábiga, reconoció.
Arabia Saudita creó un programa de rehabilitación para sus ciudadanos que vuelven de Guantánamo, pero según un responsable del ministerio saudita del Interior, en junio de 2010 más de uno de cada cinco participantes había reanudado sus vínculos con los militantes islamistas.
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