A seis años de gestión Abinader entra en la etapa del legado con obras por concluir y el desafío de preservar el poder

  • La gestión de Abinader ha estado marcada por una combinación de estabilidad macroeconómica, fortalecimiento de la inversión pública y reformas institucionales

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Presidente de la República, Luis Abinader Corona.

Santo Domingo. – Al cumplir seis años al frente del Gobierno, el presidente Luis Abinader entra en la etapa más determinante de su mandato en la que debe ir dando forma definitiva a su legado como gobernante y a la vez conducir a su partido, que ahora preside, en el intento de que la organización retenga el poder.

Superada la fase de respuesta a la pandemia, la recuperación económica y la consolidación de su liderazgo político con la reelección de 2024, el gobernante inicia ahora un ciclo en el que el énfasis estará puesto en concluir las grandes obras e iniciativas de su administración, al tiempo que deberá administrar el desafío de garantizar la gobernabilidad mientras arbitra la competencia interna por la sucesión y procura que el Partido Revolucionario Moderno (PRM) conserve el poder en las elecciones de 2028.

Durante estos seis años, la gestión de Abinader ha estado marcada por una combinación de estabilidad macroeconómica, fortalecimiento de la inversión pública y reformas institucionales.

Entre sus principales ejecutorias se pueden citar la recuperación económica posterior a la pandemia del COVID-19, el impulso al turismo hasta alcanzar cifras récord de visitantes, la expansión de las zonas francas, el crecimiento de la inversión extranjera directa y una política de obras de infraestructura que incluye carreteras, puentes, hospitales, escuelas, acueductos y proyectos de movilidad urbana.

En materia institucional, su administración impulsó un cambio significativo en la relación entre el Poder Ejecutivo y el Ministerio Público, promoviendo un modelo de mayor independencia para la persecución de la corrupción administrativa.

A ello se suman avances en digitalización de servicios públicos, transparencia en los procesos de compras y contrataciones y reformas orientadas a modernizar distintos sectores de la administración pública.

Otro de los ejes de su gestión ha sido la seguridad fronteriza. La construcción de la verja perimetral inteligente, el fortalecimiento del control migratorio y la postura firme frente a la crisis haitiana han definido buena parte de su política exterior y de seguridad durante los últimos años, convirtiéndose en uno de los temas de mayor respaldo ciudadano.

La administración también ha apostado por proyectos como la expansión del sistema de transporte masivo, la modernización de puertos y aeropuertos, nuevas inversiones en generación eléctrica, el desarrollo del sector logístico y la consolidación de la República Dominicana como destino para el nearshoring y la relocalización de empresas.
Sin embargo, el presidente enfrenta todavía importantes retos antes de concluir su mandato.

Entre ellos figuran culminar obras emblemáticas que marcarán el balance final de su gestión, avanzar en la reforma del sistema eléctrico para reducir pérdidas y subsidios, mejorar la seguridad ciudadana, profundizar la reforma policial, continuar enfrentando la migración irregular procedente de Haití y responder a demandas persistentes en materia de salud, educación, agua potable y movilidad urbana.

Pero quizá el mayor desafío político de esta nueva etapa no se encuentre en la gestión administrativa, sino dentro de su propio partido.

Con la imposibilidad constitucional de optar por un nuevo mandato, el presidente entra en el período en que comienzan a definirse las aspiraciones presidenciales dentro del PRM. Como líder de la organización oficialista, Abinader deberá mantener el equilibrio entre las distintas corrientes internas, evitar que la competencia por la candidatura presidencial afecte la estabilidad del Gobierno y garantizar reglas claras que preserven la unidad partidaria.

Su primera gran prueba fue hace una semana cuando los grupos que siguen a los dos punteros en las preferencias internas, David Collado y Carolina Mejía, se disputan el control de la máxima estructura de dirección del PRM. Sin embargo, lograron ponerse de acuerdo escogiendo a Juan Garrigó como secretario general (hijo de Carolina Mejía) y a Gloria Reyes como secretaria de Organización (apoyada por Collado y Edurdo Sanz Lovatón). En ese mismo proceso Luis Abinader fue escogido como presidente del partido y Deligne Sención como vicepresidente Ejecutivo.
Posibles cambios

Al llegar a la mitad de su segundo mandato, se da por seguro que el presidente Abinader introducirá cambios en su gabinete, pensando más en impulsar su popularidad como tener un proceso de cierre de periodo sin mayores contratiempos.

Entre las figuras que pudieran ser desplazadas o cambiadas de posición están varias que han estado en medio de críticas por su gestión o que ya han agotado largo periodo en sus posiciones. También algunas que deberán asumir mayores responsabilidades partidarias.

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