“La Organización Mundial de la Salud considera las enfermedades cardiovasculares como un desafío en aumento para la salud pública que obliga a pensar acerca de cambiar hábitos para dar ejemplo a los hijos, estableciendo como metas la intervención sobre la
alimentación, resaltando la importancia de la actividad física desde la niñez hasta la adultez para prevenir enfermedad ateroesclerótica procurando tener niños con una dieta y peso adecuados, una presión arterial y perfil lipídico adecuados; evitar el tabaquismo, estimular la actividad física, convirtiéndolos en adultos sanos”, expresa la doctora Toribio.
Los padres deben considerar al médico general y el pediatra, encargados de la atención del niño, desde su nacimiento hasta los 18 años, como sus cardiólogos preventivos.
leídas