Esfuerzo y entusiasmo fue clave triunfo Loyola
Santo Domingo.-El esfuerzo y el entusiasmo puesto en la cancha fue la clave para que los niños del colegio Loyola se alzaran con el título de la Copa Coca-Cola, disputada en el torneo de Fútbol Inter Escolar que terminó recientemente.
Al hablar sobre la corona obtenida en el evento, el entrenador Erick Pérez definió el triunfo como un paso de avance para los niños que practican fútbol en el Loyola.
El empate en el primer partido de la fase de grupos, de la etapa correspondiente a Santo Domingo, frente al poderoso onceno del Carol Morgan, fue lo que motivó a los muchachos de Loyola a inspirarse en la cancha y lograr la corona, dijo el entrenador.
El siguiente paso era motivar a mis jugadores, inculcarles que igualar 1-1 con el Carol Morgan, que era el gran favorito para triunfar en la etapa capitaleña y en apenas nuestro primer partido del campeonato, era un logro extraordinario, reveló.
Citó como otro triunfo importante el haber ganado 1-0 al colegio Nuestra Señora del Carmen y la goleada 5-1 frente al politécnico Francisco José.
Rivales temibles
En los cuartos de final, bajo el sistema de muerte súbita, en que el equipo que pierde queda eliminado, el Loyola enfrentó su primer gran escollo de la justa: medirse a un conjunto de un tremendo potencial: el colegio Babeque, campeón de la primera versión de la Copa Coca-Cola, celebrada en 2009.
El juego contra el Babeque fue de una intensidad enorme, donde los jugadores tuvieron que emplearse hasta el límite de sus condiciones físicas.
Final capitaleña
En ese juego decisivo para lograr el pase a la final, tanto el Loyola como el Carol Morgan dieron su máximo esfuerzo durante todo el partido, el cual fue presenciado por más de 3 mil 500 fanáticos, en el campo alterno del Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, escenario de la fase completa correspondiente a Santo Domingo.
El medirse frente a los campeones de la escuela Manuel Ubaldo Gomez, de Jarabacoa, fue un reto para los nuevos campeones.
Los niños del Loyola no se detuvieron ante el potencial de este seleccionado y en un partido final celebrado en el campo de la Pucamayma, repleto de fanáticos del Cibao y la Capital, los nuevos campeones nunca se dieron por vencidos hasta llevarse el galardón.