¿Es que no hay autoridad?
Nadie encuentra una explicación lógica a la falta de interés y autoridad para corregir los graves males que desde hace meses confronta el hipódromo V Centenario.
Esta situación, de continuar unos días más, hará colapsar la hípica dominicana para siempre.
Lo primero que va a ocurrir es que nadie jamás hará una inversión multimillonaria en la adquisición de caballos de carrera.
En la actualidad, la mayoría de los propietarios de ejemplares es de clase media alta, por lo que no están en capacidad de reinvertir en una actividad de esa naturaleza.
También hay que tomar en cuenta, y este es el punto quizás más importante, que la infraestructura física del hipódromo se iría a pique por la falta de mantenimiento.
El ejemplo más elocuente de una obra que se deja abandonada lo tenemos en el canódromo, que hoy está convertido en el depósito de chatarras de la Autoridad Metropolitana del Transporte (Amet).
Nunca he estado ligado a la hípica, pero es penoso observar cómo miles de dominicanos que se ganan el sustento de sus familias en esa actividad están pasando las de Caín, sin que ninguna autoridad tome cartas en el asunto.