En busca de un fundamento
La pregunta central de la metafísica es simple en su formulación: ¿Qué es lo que hay? Su respuesta es aún más simple: ¡Todo! Por supuesto el preguntar y contestar esta cuestión se limita a las posibilidades humanas para dicha tarea y estas son dos: los sentidos y la razón. Filosofía y ciencia se articulan en torno a este asunto.
¿Cual es la posibilidad para que dicha tarea se lleve a cabo? La existencia propia, en cuanto posibilidad y límite, es lo que la razón y los sentidos nos indican que son su fundamento. Si no existiera… nada.
Por supuesto el que yo no existiera no niega que otros en su existencia enfrentarían, y de hecho lo hacen, esta cuestión.
Quienes antes que nosotros existieron y los que actualmente existen, compartimos la hermandad de dicho hecho. He ahí el principio de toda igualdad entre todos los seres humanos, el resto depende de ello.
En cuanto existentes somos parte de ese todo con que respondimos a la pregunta inicial y el atributo racional nos permite hacer las preguntas que nos inquietan y las respuestas que vamos encontrando.
Es una tarea colectiva, basada en los lenguajes, la tradición heredada y el diálogo entre los preocupados por dichas preguntas.
De esa hermandad en la existencia se deduce la necesaria amistad entre todos, la humildad en la importancia propia y la alegría por el existir. Incluso la Fe y la Esperanza tienen sus raíces en la fraternidad del existir.