En blanco y negro

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Alegría y comedimiento
¡Felices pascuas!, ¡Próspero año nuevo! Son las dos principales expresiones que se ponen de moda en estos días. Para muchos no son más que palabras huecas que se repiten como un verso. Sin embargo, encierran un significado tan amplio como sus propias necesidades o deseos.
Depende de cada uno de nosotros, de nuestra voluntad de salir a camino, de compartir en armonía y alegría, con comedimiento y prudencia, aunque no sean fiestas, talvez solo un descanso fuera del bullicio, los fuegos artificiales, la bebentina y los resabios. Tomémonos un tiempo para la reflexión.
Parte de las malas prácticas que nos aquejan es el esperar que nos “resuelvan”, es tiempo de cada uno empezar a resolver, claro dentro de la ética y la moral, porque solo podemos construir un mejor futuro si nos lo planteamos y empezamos a dar el primer paso. Cada minuto habrá una razón para postergar esos proyectos y así de hora en hora se nos pasan los años y con ellos la vida y todos esos proyectos quedan en los recuerdos, y en el ocaso no somos más que un conjunto de lamentos.
Hoy es tiempo de no aceptarnos una nueva excusa, tiempo de levantarnos con un anhelo, y un plan para conseguirlo, el cual tiene que tener fecha especifica, una ruta programada, de lo contrario al final del nuevo año estaremos aquí mismo, al principio de la nada.
Cada día revise sus objetivos y dónde puede mejorar, pues aquí cabe el dicho de Platón: “Una vida sin preguntas no vale la pena ser vivida”, las preguntas ayudan a encontrar respuestas y con ellas sus sueños. Pero ojo, tenga cuidado con lo que sueña. La vida nos concede lo que pedimos, por lo que debemos ser medidos.

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El Día

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