En blanco y negro
El retorno a la capital
Febrero es uno de los meses, si no el que más, donde más gente se desplaza hacia el Cibao para disfrutar de los carnavales en esa región. Pasadas las 5:00 de la tarde la gente apresura el paso, porque es a partir de ese momento cuando la autopista Duarte se torna muy pesada, por la gran cantidad de vehículos que regresa a Santo Domingo.
Hasta este momento no hemos tenido reportes de accidentes lamentables ocurridos durante esos días, a pesar de las condiciones en que se encuentra la autopista: baches, barandas derribadas, conductores desaprensivos y cero agentes de tránsito en todo el trayecto.
Tenemos que recordar la gran cantidad de accidentes ocurridos, especialmente en el trayecto de Villa Altagracia, en la denominada curva de la muerte, donde en 2008 murieron once personas en un solo accidente, en 2009 se produjeron entre cuatro y seis accidentes cada mes entre ese tramo y otros puntos neurálgicos de la vía, siendo los más caóticos los kilómetros 14, 15, 17, 40, 43, 60 y 68.
Cuando llueve el transito se agrava, y solo resta recordar a los conductores mantener la prudencia, reducir la velocidad, avisar a quienes les esperan que usted llegará un poco más tarde por las condiciones del tiempo y el cúmulo de vehículos desplazándose. Los propietarios y directivos líneas de transporte, incluyendo los nombres más prestigiosos, llamar a sus conductores que aún teniendo controles de velocidad no se tomen el paseo para querer avanzar.
El que cada uno llegue a salvo a su destino es una responsabilidad exclusiva de cada uno de los conductores; quienes les acompañan también pueden recordar al chofer evitar los excesos de velocidad y los rebases temerarios.