En blanco y negro
Manejar a la defensiva
Es muy frecuente escuchar hablar sobre la responsabilidad al manejar, los locos del transporte, gente que se cambia de carril sin poner las direccionales, los que tocan la bocina más que una ambulancia, el que va hablando por teléfono y no pone atención a la vía y nos obliga a estar a la defensiva y los inmensos aspectos del caos en las calles. Lo que me pregunto es si somos capaces de notar cuándo somos los demás de los demás, como dice Alberto Cortés en una de sus canciones. Y si estoy en la disposición de ceder el paso, evitar la bocina de mi vehículo, poner el teléfono en manos libres y perder unos minutos para ganar más tranquilidad y sosiego. Cuando vamos a toda velocidad, como en una carrera de Nintendo haciendo zigzag, frenando y acelerando, no nos damos cuenta que nuestro estado de ánimo se acelera, nos irritamos y comenzamos a gritarles a los demás conductores e incluso a quienes van con nosotros en el vehículo. Sin embargo, eso no despeja el camino y mucho menos nuestro humor. Si hacemos el intento de manejar observando las normas de cortesía, por lo regular estaremos más descansados y animados, aun cuando creemos que perdemos tiempo no es así, pues fíjese en el conductor que hace todo lo antes mencionado, es frecuente encontrarlo nueva vez en el semáforo de la próxima esquina. Entonces, quién ganó. Usted, que está más relajado. Confieso que he manejado de diversas maneras y la más gratificante es la de estar calmada, me permite observar mejor el entorno, estar atenta a esos locos y lo mejor, hasta ahora, no he tenido un accidente que lamentar. Si usted puede haga la prueba y mida sus niveles de gratificación.