En blanco y negro
Seamos conscientes
Hemos estado escuchando hablar por radio, televisión, medios impresos e internet sobre la importancia de proteger los recursos naturales como una indisoluble manera de preservar nuestra propia existencia. Para la isla de Santo Domingo se dio un alerta de sequía y se recomendó ahorra agua desde diciembre y ahora estamos sintiendo los horrores de la falta del líquido.
En diferentes puntos del país se han estado haciendo paros sorpresa, quema de neumáticos y encendido de velas en demanda del agua que no puede llegar, pues si no está en los embalses no hay cómo enviarla a los hogares y de secarse totalmente por una prolongada sequía tendríamos que importarla, igual que otros países.
Todavía no hemos cobrado conciencia de la importancia de nuestros recursos y cómo hemos de cuidarlos. Cerrar la llave cuando nos bañamos, fregamos, lavamos el carro o cualquier otra actividad es fundamental.
No es raro escuchar la gente decir: yo dejo la llave abierta porque aquí casi nunca mandan el agua y cuando llega lo hago de maldad. ¡Oh! Maldad que nos hacemos todos y para todos sin excepción.
Seguimos comportándonos como una sociedad demandante de beneficios a partir de la naturaleza, que exige al Estado resultados, pero que en la práctica no está lo suficientemente consciente y comprometida con los sacrificios que exige el ecosistema para suplir esos beneficios. Quien mutila, diseca o derriba árboles no tiene derecho a exigir agua. También es cierto que no ha habido una política consistente de educación y formación en ese sentido. El tiempo se agota, debemos comenzar.