Maestros
¡Felicidades!
Aplausos a Zoila, Loly, Modesto (Mellizo), Rafael (Pidoca), Cirilo, Reynoso, Hermano Alfredo Morales y José Pal Campo, los mejores maestros que puedo recordar. Cada uno ha de recordar estos días quienes fueron esas personas que le acompañaron en el crecimiento no solo de su desarrollo académico, sino también en su desarrollo como seres humanos, responsables y comprometidos con su entorno y ecosistemas.
Gracias a mis maestros por motivarme a crecer y ser consciente de que debía sembrar un árbol, el cual aún crece hermoso frente a la cancha donde practicábamos voleibol de manera obligatoria por disposición del director, el hermano José Pal Campo, razón por la cual todos debimos aprender lo fundamental de ese deporte, pero fundamentalmente nos ejercitamos de manera saludable, aunque el trabajo fuerte en esa disciplina fue de Pidoca.
Las tildes en las palabras y el respeto de las reglas ortográficas fue responsabilidad de Cirilo. Hombre que sufrió, al igual que Modesto, con el tema de las Matemáticas, pero al final obtuvieron algunas satisfacciones.
No puedo negar que como todos también estuvieron los favoritos sobre los favoritos. La inolvidable Zoila, Loly y sus chocolates durante las convivencias, que resultaron ser experiencias inolvidables que renovaron los sacramentos cristianos, fundamentaron el valor de la familia, la sociedad y de la individualidad con los ejercicios de desiertos. Gracias a cada uno de ellos.
Algunos han dejado las aulas por mejoras económicas que ofrecen otras áreas, pero en el fondo siguen siendo maestros. Lástima de las otras generaciones que no han podido beneficiarse de sus conocimientos.