Embarazos en adolescentes:   trauma para toda la familia

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Santo Domingo.- La sonrisa inocente de Mabel ya casi se había borrado de su rostro. Estaba silenciosa y pensativa. También presentaba algunos síntomas sospechosos.

Sus padres empezaron a notar algo extraño en su comportamiento, pero lo más lejos que tenían era que su niña de 13 años los convertiría en abuelos “antes de tiempo”.

Para Eveline y Francisco, enterarse del embarazo de su hija más pequeña se tradujo en un drama, y sintieron que todo el sacrificio que habían hecho para “llevarla hasta donde estaba” se les iba por la borda.

Sacrificio… y “¿para qué?”

Eveline, de 39 años, tenía muy poco tiempo que había emigrado a Europa para cuidar a un envejeciente, y Francisco, de 44, se “partía el lomo” en el país vendiendo víveres en una guagüita cada día, y todo para darles una mejor vida a sus tres hijos de 21, 18 y 13 años, en ese entonces.

Una mañana del año 2010, antes de irse a la escuela, Mabel ya no aguantó más y le contó a su papá todo sobre el embarazo.

Depresión y decepción

“A mí se me quiso partir el corazón, no sólo por mí, sino también por mi esposa. Yo no sabía cómo le iba a decir eso a ella, porque aunque yo le había comentado que la niña no andaba bien, nunca nos imaginamos que era embarazada que estaba”, dice Francisco, quien a pesar de que ya pasó más de un año, aún siente vergüenza por el “error” de su hija.

Narró que cuando llamó a Eveline para contarle lo que estaba sucediendo ella tuvo que buscar asistencia médica, porque le bajó la presión y su sistema nervioso se le descontroló.

Tremenda sorpresa

Sumergida en una depresión, la madre de Mabel volvió al país al poco tiempo. A su llegada, para colmo, se enteró que el padre de la criatura que venía en camino era un “delincuente”.

“Ahí fue que ella terminó de deprimirse. Imagínate tú, una adolescente madre y un papá delincuente, ¿qué futuro le espera a ese niño?”, indicó Francisco.

Aunque los padres de Mabel trataban de ayudarla en todo lo que podían, no salían del asombro ni del dolor que les causó su hija.

Las penurias, fiel amigo

Mabel decidió irse de su casa para ‘arrimarse’ en la vivienda de los papás de Willy, su marido.

La niña, ahora convertida en mujer, pasó de todo en aquella casa.

Parecía una mendiga, porque andaba con la ropa sucia y casi no se alimentaba, “se le notaba en el físico”, recuerda su padre con amargura.

El disgusto y la decepción eran evidentes también en Eveline. Francisco hasta más viejo luce después de ese hecho. “Es que estoy explotao”, dice.

Deserción escolar

Mabel estaba en sexto grado cuando dejó la escuela. Al igual que ella, muchas adolescentes dejan sus estudios al quedar embarazadas, a pesar de que cuentan con la protección de la Ley 136-03, que establece que no deben ser sacadas de las aulas por preñez.

El 37.2% de las adolescentes deja la escuela por embarazo. Y esto reproduce un círculo vicioso: a menor educación, mayor proporción de embarazos a temprana edad, como revela el estudio Prevención del Embarazo en Adolescentes 2011.

Violencia intrafamiliar

La psicóloga clínica y terapeuta familiar Ingrid Franco señala que existen adolescentes que son embarazadas por su papá o por tíos, y también han sido víctimas de otro tipo de abusos y de violencia intrafamiliar.

En el caso de adolescentes entre 15 y 19 años, el 13% ha sido víctima de algún tipo de violencia, indica la Encuesta Demográfica de Salud (Endesa) 2007.

También establece que de ese porcentaje un 7.2% fue violentada estando embarazada y el 7.5% abusada sexualmente.

En abandono…

A Willy, de 24 años, lo mató un hombre de la banda contraria a la que él pertenecía. Luego Mabel dio a luz y duró un tiempo más fuera de su casa, pero las penurias que pasó junto a su hijo la obligaron a regresar al hogar de sus padres.

Ahora, con 14 años, se ha lanzado a la calle. Actúa sin ninguna responsabilidad con su niño de un año y algunos meses, sale a divertirse a diferentes lugares y llega hasta a las tres de la mañana a su casa.

Eveline y Francisco crían el hijo de Mabel, y dejan hasta de comer para comprar su leche y pañales. Pero su historia está lejos de tener un final feliz: su segunda hija, de 20 años, tiene ya cinco meses de embarazo y, para colmo, de un hombre que no promete un buen futuro para ninguno de los dos.

Los padres y la adolescente necesitan ayuda profesional

La psicóloga clínica y terapeuta familiar Ingrid Franco recomienda que todos los padres que viven el drama de que una adolescente les salga embarazada busquen ayuda profesional, porque eso los afecta desde lo emocional hasta lo económico.

Dice que los abuelos maternos del niño son los que cargan generalmente con los gastos económicos que conlleva el embarazo.

“La madre y el padre son las columnas del sistema familiar, por eso ellos son los primeros que necesitan apoyo psicológico para poder sostener a esa familia, además de la adolescente embarazada”, enfatiza Franco, quien ofrece terapias en el hospital Marcelino Vélez.

Explica que el trauma de un embarazo a temprana edad altera y reconstruye los roles de la familia.

Por ejemplo, dice, la abuela de la criatura asume el papel de mamá y la madre el de hermana mayor.

Explica que generalmente los padres de las criaturas también son adolescentes.

Señala que el estado emocional de los padres de esa adolescente embarazada cambia, les da ansiedad y mucha depresión. Aboga por los valores familiares y más educación para prevenir el trauma de un embarazo a temprana edad.