El sacrificio de la cruz (2 de 2)

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“Cuando era como la hora sexta, hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena y el sol se oscureció, y el velo del templo se rasgó por la mitad.

Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró.

Cuando el centurión vio lo que había acontecido, dio gloria a Dios diciendo: Verdaderamente este hombre era justo”. (Lucas 23:44-47)

Esta es la segunda entrega sobre el sacrificio de Cristo. No hay acontecimiento más importante para la humanidad que la muerte en la cruz en el calvario de nuestro Señor Jesucristo hecho que es tan contundente que ha dividido la historia en dos.

El sacrificio de Cristo no es solamente unos días para celebrar tradiciones religiosas. No, querido lector, este sacrificio es un asunto de vida eterna. Cristo fue traspuesto por los pecados de todos los hombres, como dice la Biblia en el libro de Isaías 53:

4-7, cito: “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.

Mas el herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados”.

Haciendo amistad entre Dios y los hombres.

En estos días de recogimiento, cada vez que miremos a Cristo crucificado debemos de a sumir el escrito puesto sobre su cabeza: Él es el Rey y nosotros súbditos rendidos, entregando nuestros corazones como gratitud por haber ofrendado su vida en rescate de muchos y decir como el centurión, “verdaderamente este hombre era justo”.

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El Día

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