El regreso de Masámbula
El eterno retorno que vivimos en el país hace que personajes y estampas viejas se reciclen, reaparezcan, se rehabiliten y vuelvan a ocupar los lugares que tenían. No sólo es la lepra y la tuberculosis, que una vez declaradas extintas, han vuelto a enfermar al pueblo dominicano.
Parece que Balaguer, con su vuelve y vuelve, ha reencarnado digitalmente en el destino para seguir desde el más allá atormentado este pueblo.
La historia se repite como comedia o como tragedia, el problema es que pronto no sabremos diferenciar la una de la otra.
No es que crea en la teoría de la historia circular, porque es anti dialéctica, sin embargo, estoy seguro que ahora estamos viviendo el retorno de Masámbula, el otrora sargento macanero y torturador impenitente. De horca, cuchilla y macana, ha vuelto.
Ha traído su noche, ahora con Blackberry y Yipetón, pero es el mismo. Burdo, vulgar, agresivo e intolerante. Con un rostro limpiado, quizás perfumado, pero por dentro, el alma podrida y perdida de toda luz y conmiseración.
Hombres como Masámbula o como Aquino, el famoso Coronel Pimienta, jefe ahora de Radio Patrulla, célebre por repartir macanazos entre los indefensos jóvenes que protestan, regresan siempre cuando despierta entre los gobernantes la desgracia del autoritarismo.
Hombres como Masámbula o como Aquino, regresan siempre en momentos sombríos porque viven escondidos entre los escombros de la ignorancia y de las miserias humanas.
Policías como Masámbula o como Aquino, nunca serán recuerdo, mientras el gris del uniforme sea también el color del ánimo con que los entrenan y acostumbran.
Masámbula o Aquino nunca se fueron. Quedan aquí, mientras en cada uno de nosotros duerma el espíritu maligno de Trujillo, la vileza de Lilís o la capacidad corruptora de Balaguer o de Leonel.