El porqué de mi candidatura a la AEPSI

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Son muchas las personas que me han preguntado porqué decidí postularme a la Presidencia de la Asociación de Estudiantes de Psicología (AEPSI), siendo así vi prudente utilizar este medio para externar las raíces de mi motivación.

Desde febrero de 2012, fecha en que conocí la AEPSI he estado 100% involucrada en las actividades que esta realizaba, gracias al equipo que dirigía la Asociación, quienes estuvieron siempre apoyando a los colaboradores que se interesaban en ayudar.

Gracias a Miguel Guerrero (actual presidente) y su equipo de trabajo en ese entonces, aprendí cómo funcionaba la asociación, ellos me involucraron en el medio de la Psicología en la universidad, me presentaron a la directora de la Escuela de Psicología, Noris De la Cruz, me involucraron en la agrupación Punto de Encuentro Estudiantil y me presentaron a mi actual asesor político, Jonathan Lorenzo, así como a los profesores que hoy me apoyan.

Estando allí conocí el gran alcance que puede tener la Asociación de Estudiantes de Psicología, que no solo se limita a un lugar donde ir a sentarse. Comprendí que se pueden organizar actividades formativas y gratuitas para los estudiantes, hacer listas para abrir secciones, entre otras necesidades del estudiantado.

Desde aquel momento supe que la Asociación puede dar más, puede lograr cosas que son necesarias para nuestra preparación y que nadie ha logrado aún; no porque no quisieran sino porque no pueden.

Una serie de observaciones me hicieron ver que se puede dar un mejor servicio, que los colaboradores pueden hacer más que solo calentar una silla en el local de la Asociación. Aprendí que los dirigentes estudiantiles son los responsables de involucrar a los estudiantes, de impulsarlos para que al llegar el periodo de elecciones ellos puedan seguir sus pasos y prepararse para ocupar la presidencia.

Estar ligada a los movimientos estudiantiles desde que entré a la carrera me hizo descubrir uno de los grandes problemas existente en la UASD: los estudiantes con más tiempo en sus carreras son los que ganan las elecciones debido a que son más conocidos; entonces surge una inquietud, ¿Cuánto tiempo podrá darle a la Asociación un estudiante al que solo les restan seis asignaturas para graduarse? Es obvio que no será mucho. Una gran parte de estos dirigentes se gradúa a mitad de su gestión y los estudiantes se quedan sin representantes que hablen por ellos cuando se cometan injusticias.

Desde ese entonces comprendí que este es el momento idóneo, pues estoy a ley de 27 materias para graduarme, al igual que la mayoría de mi equipo de trabajo.

Solo así lograremos mantener la asociación abierta y funcionando por el periodo que fuimos elegidos. Ese tiempo también nos permitirá formar a los colaboradores que serán nuestro relevo cuando hayamos concluido la carrera.

Trabajar como colaboradora me mostró que no hay límites en cuanto al trabajo por realizar: preparación de los estudiantes noveles, realización de charlas, talleres y hasta congresos; además de conseguir facilidades para que los estudiantes participen en conferencias y eventos fuera de la universidad.

Muchas veces nos sentamos en la Asociación a ayudarnos con alguna materia y ahí entendí que eso no debe limitarse al grupo de colaboradores sino que se pueden armar equipos para estudiar juntos. De las sugerencias de los estudiantes que se han acercado a mí, me surgió el interés de crear grupos para discutir temas pertinentes a nuestra carrera, pero que esto no se limite a pequeños grupos, sino que agrupe a todos los estudiantes que estén interesados en aprender y enseñar.

He visto como los muchachos de Punto de Encuentro siempre han ayudado para habilitar secciones a los estudiantes, entonces comprendí que la Asociación puede hacer más que quejarse ante la falta de secciones, que puede convocar a los estudiantes, organizar los cupos, solicitar y gestionar quien se ofrezca a dar esas clases.

Si de algo estoy clara es de que el represente de los estudiantes no debe limitarse a la Asociación, que en nuestros días la mayoría de las veces no es necesaria la presión ni la violencia, porque una Asociación comprometida y un buen equipo de trabajo es suficiente para lograr muchas cosas.

Escuchando las historias de los exdirigentes de AEPSI, conociendo profesionales de la salud mental y tratando con nuestros maestros aprendí que son muchas las cosas que se pueden hacer en beneficio de los estudiantes y por su crecimiento. Sé que son muchos los interesados en colaborar y que solo están a la espera de un equipo decidido y capaz.

Por todo lo narrado y mucho más, entendí prudente luchar. Sé que se puede mejorar en muchas cosas y que es posible solucionar otras tantas. Más vale la disposición y las ganas de trabajar, que años en la carrera.

Lo que tengo en mi corazón es el deseo de ayudar, de trabajar para que la AEPSI marche por mejores caminos y la certeza de que lucharemos para conseguir lo que necesita el estudiantado de Psicología.

Quiero luchar por todos y para que todos crezcamos juntos.

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El Día

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