El poder de las palabras
Porque todos ofendemos en muchas cosas. Si alguno no ofende en palabra, éste es hombre cabal, capaz también de frenar al cuerpo entero (Stg. 3:1). Cuando se tiene cuidado de las palabras que les comunicamos a los demás podemos lograr dominar muchas cosas en nuestra vida.
Las palabras tienen un poder increíble en la vida de los demás y tú puedes hacer que las personas se sientan bien o mal contigo. Las palabras pueden ayudar o destruir la autoestima del otro.
Hay palabras de ánimo que dan esperanza. Una buena palabra puede cambiar el destino de alguien. Ellas pueden ser manzanas de oro con figuras de plata, o como un pequeño fuego que incendia un gran bosque. (Proverbios 25:11).
Una palabra dicha en amor puede romper ataduras que tengan años ligadas en las relaciones como el matrimonio, amigos, hermanos, padres e hijos, etcétera. Una palabra sin amor puede causar indiferencia, ira, pleit o, rechazo. Podemos inspirar y animar… o arruinar y desmoralizar. Por ejemplo, que recibas de una persona un comentario, con palabras humillantes, agrias, crueles y rudas, esto no te va a hacer sentir bien… entonces no le hagas al otro lo que no te gustaría que te hagan.
Antes de decir palabras descompuestas, piénsalo bien. Para evitar esto, es necesario que vigiles cuidadosamente tus palabras y el tono de tu voz para que lo que digas no cause vergüenza ni enojo.
Una chaqueta rasgada pronto puede ser reparada, pero las palabras ásperas lastiman el corazón , así lo dijo Henry Wadsworth. Hay momento que podemos enojar y ofender, pero si en ese instante podemos sujetar nuestra lengua, seremos capaces de controlar otras área de nuestro cuerpo. Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal (Colosenses 4:6).