El jacho apagado
Mientras Danilo Medina recorre palmo a palmo los campos del país cada semana llevando soluciones a los rincones más olvidados.
Mientras el 4% se hace realidad e impacta positivamente la vida de millones de personas.
Mientras los jóvenes airados contra Leonel Fernández se cansan y vuelven a sus estudios y ocupaciones.
Mientras el PLD prepara su Congreso para renovar el liderazgo de su partido. Mientras JP Morgan anuncia el incremento de la confianza en el país de los mercados internacionales sin todavía firmar con el FMI.
Mientras todo eso pasa, el PRD se lanza con furia a morderse sus entrañas con dentelladas fieras.
Es un brutal suicidio político luego de 74 años de existencia. Movido por espurios intereses grupales, insensatamente creyendo que al país le importa su pleitecito de patio, apelando a bases que ya no están dispuestas a recibir una pedrada o un balazo por liderazgos grises, sin discursos, sin propuestas, sin organización, pugna cada facción por cavar más y mejor la tumba del jacho apagado.
Si tienen razón los análisis que le adjudican la culpa de la crisis a Hipólito o a Miguel, entonces la mitad del PRD está más perdido que el hijo de Lindbergh, y si es cierta la tesis de que es Leonel Fernández el responsable de la crisis, pues el partido en su totalidad no sirve ni para remedio. Una cosa es cierta, el PLD no tiene oposición y ganará en el 2016 con cualquier candidato.