El espejo brasileño
Comenzó como una simple protesta contra el aumento en los pasajes, parecía una jornada más, pero pronto un mar de gente tomó las calles de Río, Brasilia y otras ciudades de Brasil.
Dilma Roussef quiso apaciguar los ánimos revocando el aumento en los pasajes, pero ya el reclamo de las masas era contra la corrupción y lo que estiman un gasto irracional en el montaje del mundial de Fútbol de 2014 mientras, pese a los avances, millones de brasileños aún pasan hambre. A mi juicio, la explicación a este fenómeno es que la gente está harta de corrupción, dispendio e impunidad. Pasa en Brasil y también en otros países como República Dominicana.
Pienso que el pueblo y el Gobierno dominicanos deberían verse en el espejo brasileño, el primero para saber que debe y puede reclamar pacíficamente pero con contundencia, y el segundo para escuchar el reclamo de la gente y tomar las medidas que sean pertinentes antes de que la paciencia se agote, antes de que la sangre llegue al río (y no necesariamente de Janeiro).