El efecto dominó
Las deserciones de jugadores estelares en la tercera versión del Clásico Mundial está produciendo un efecto dominó.
Un jugador se lleva a otro. Es lógico que si un estelar encuentra razones para eludir el llamado compromiso patriótico, principalmente haciéndole caso a sus dirigentes, otro hará lo mismo.
En el caso de República Dominicana es increíble la forma como se ha manejado la conformación del equipo. El gerente general Moisés Alou está actuando como el Llanero Solitario, sin la ayuda que tuvo Stanley Javier en las pasadas dos versiones.
La razón se debe a que la Federación Dominicana de Béisbol en esta ocasión se olvidó de los directivos de la Liga de Béisbol Profesional, que en los dos Clásicos anteriores le ayudó hasta más no poder, incluso les formó un comité, integrado por reconocidos escuchas y los ayudó a buscar el dinero con el Gobierno.
En esta ocasión Héctor -Tito- Pereyra, presidente de la Federación, se olvidó de todas esas ayudas y se fue con todo y gatera por otra dirección.
Ese es un error, que puede pesarle, sobre todo porque el Clásico Mundial no está muy bien parado, debido a la guerra abierta que le tienen los dueños y gerentes de los equipos de las GL.