Santo Domingo.- Marileidy Paulino ha construido una temporada perfecta en los 400 metros planos, una hazaña que adquiere todavía mayor dimensión porque no se produjo evitando a las mejores corredoras del mundo, sino enfrentándolas en los principales escenarios internacionales.
El sábado en Budapest llegó la confirmación definitiva. Paulino conquistó los 400 metros del primer World Athletics Ultimate Championship con 49.07 segundos y extendió una racha ganadora que se mantuvo intacta durante toda la temporada. La propia World Athletics describió su actuación como la culminación de un año perfecto.
En Budapest tampoco tuvo una carrera sencilla. Salwa Eid Naser y Lieke Klaver salieron con fuerza y estaban delante de la dominicana al llegar a la mitad de la prueba. Paulino hizo entonces lo que se convirtió en una de sus señas particulares durante estos años. No se desesperó, mantuvo su ritmo y atacó en la segunda mitad hasta pasar al frente.
Cruzó la meta en 49.07 segundos, delante de la noruega Henriette Jaeger, que terminó en 49.28, y de la jamaicana Nickisha Pryce, tercera con 49.56. Un día antes, Paulino también había ganado su semifinal con 49.58 segundos.
Era el cierre que le faltaba a una temporada en la que había ganado prácticamente en todos los escenarios posibles.
Paulino convirtió la Liga Diamante en uno de los grandes símbolos de su dominio. Llegó a la final del circuito después de encabezar la clasificación y el 5 de septiembre, en Bruselas, produjo una de sus mejores carreras del año.
Detuvo el reloj en 48.64 segundos y conquistó por cuarta ocasión el título de los 400 metros de la Liga Diamante. La marca constituyó además un récord del meeting de Bruselas.
Su recorrido por el circuito había dejado una sucesión de victorias. En julio ganó en Mónaco con 48.97 y ocho días después volvió a imponerse en Londres con 48.87. En agosto triunfó en Chorzów y finalmente llegó a Bruselas para cerrar la Liga Diamante con su 48.64.
Pero probablemente ninguna victoria de 2026 tuvo para Paulino la carga emocional de la conseguida en Santo Domingo.
El 5 de agosto salió a la pista del Estadio Olímpico Félix Sánchez ante miles de dominicanos que habían esperado la oportunidad de ver correr en casa a la campeona olímpica. Una intensa lluvia cayó sobre el estadio, pero ni el agua ni la presión de competir ante su público modificaron el desenlace esperado.
Paulino ganó
Y lo hizo con 48.94 segundos, estableciendo un nuevo récord de los Juegos Centroamericanos y del Caribe y mejorando la marca que ella misma había establecido en San Salvador 2023. Roxana Gómez, de Cuba, llegó segunda con 49.99 segundos.
La imagen de Marileidy corriendo bajo el aguacero mientras las tribunas del Olímpico permanecían llenas terminó convirtiéndose en uno de los momentos emblemáticos de Santo Domingo 2026. Aquella noche no estaba compitiendo únicamente contra siete corredoras. Lo hacía cargando sobre sus hombros las expectativas de un país que esperaba verla ganar.
Respondió con récord
También había contribuido al oro dominicano en el relevo mixto 4×400 metros, por lo que terminó su participación en los Juegos con dos medallas doradas.
Lo extraordinario de su temporada no está únicamente en la cantidad de victorias. Está en la regularidad.
Correr 400 metros por debajo de los 50 segundos constituye la frontera que separa a las buenas especialistas de la élite mundial. Paulino convirtió esa barrera en territorio habitual durante 2026 y llegó al tramo decisivo del calendario manteniendo su capacidad para correr entre 48 y 49 segundos.
Eso significa que su dominio no dependió de una carrera extraordinaria ni de alcanzar un pico aislado de rendimiento. Fue capaz de ganar durante meses, en diferentes países, frente a rivales distintas y bajo condiciones completamente diferentes.
Ganó con presión y sin ella. Ganó en el circuito internacional y representando a República Dominicana. Ganó bajo la lluvia en Santo Domingo. Ganó la final de la Liga Diamante en Bruselas. Y cuando World Athletics reunió en Budapest a buena parte de la élite para cerrar la temporada con el nuevo Ultimate Championship, volvió a ganar.
La temporada adquiere otra dimensión por el lugar desde donde Paulino la afrontó.
Ya no es aquella atleta dominicana que aparecía en las pistas internacionales intentando abrirse espacio entre las grandes figuras. Ahora las demás preparan sus carreras pensando en cómo derrotarla.
Paulino carga además con la condición de campeona olímpica de París 2024, un título que automáticamente la había clasificado para competir en el Ultimate Championship de Budapest.
Mantener el hambre competitiva después de alcanzar el mayor título del deporte suele ser uno de los desafíos más difíciles para cualquier atleta. La dominicana respondió dos años después con una temporada en la que convirtió la victoria en costumbre.
Cada carrera agregaba también presión a la siguiente. Mientras aumentaba la racha invicta, aumentaba igualmente la expectativa de saber quién sería capaz de terminarla.
Llegaron las mejores especialistas. Cambiaron las pistas. Cambiaron los países. Cambiaron las condiciones.
El resultado no cambió
Su victoria en Budapest terminó otorgándole un significado especial a todo lo ocurrido desde el comienzo del año. Ya no se trataba simplemente de una colección de primeros lugares. Era una temporada completa sin derrotas en su prueba.
A los 29 años, Paulino se encuentra además en una etapa de madurez deportiva en la que combina experiencia, resistencia y conocimiento de una prueba que exige administrar cada metro. Su fortaleza en la segunda mitad de los 400 se volvió a observar en Budapest, donde permitió que otras corredoras asumieran inicialmente el protagonismo antes de imponer su velocidad en el tramo decisivo.
La dominicana termina así 2026 con algo que incluso para los grandes campeones resulta difícil conseguir. No solamente ganó los títulos que estaban a su alcance. Logró atravesar una temporada completa sin que ninguna rival pudiera derrotarla en los 400 metros.
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