El agua de la tierra

editorial

El período de mayor potencial de la temporada ciclónica en el Atlántico tiene lugar entre los meses de agosto y septiembre, con mucho los más calientes del verano. En esta ocasión, sin embargo, las condiciones ambientales actúan contra la formación de estos meteoros.

Y esta, que debe ser una buena noticia, tiene dos aspectos negativos con los que parece preferible tratar, pero que no siempre son bien comprendidos.

Una de estas dos facetas es la del calor sofocante, que no encuentra alivio fácilmente porque todo parece puesto para arder sin remedio, así que la parte de la población que no cuenta con lugares bien ventilados como mejor se la pasa es bajo acondicionadores de aire, una salida que tiende a provocar a su vez un alto consumo de energía eléctrica.
La otra es la falta de lluvias que imprime en al ambiente un tono seco y desalentador.

Cualquiera dedicado a observar los ciclos del año caerá con facilidad en la cuenta de que para los días de la primavera dejan de llegar al país los denominados sistemas frontales, con lluvias ligeras provenientes del norte, en condiciones normales, y el viento fresco.

En mayo es posible la presencia de las denominadas “ondas tropicales” que, procedentes del Atlántico oriental, se desplazan hacia el oeste con vocación cíclica.

Este año las ondas tropicales han sido débiles y escasas, excepto una que llegó al país como remanente de la tormenta Dolly y causó algunas lluvias sin mayores consecuencias.

Fruto de la inactividad ciclónica en el Atlántico no hemos tenido este año tormentas grandes ni pequeñas y esta es la razón por la cual las represas se encuentran para estos días a la mitad de su capacidad de almacenamiento, lo que ha llevado al Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos a iniciar el racionamiento del agua destinada a mojar la tierra para la producción agrícola.

Esta es una mala noticia, porque el agua de regadío también está destinada a fines humanos, como la que entra a las casas por las cañerías.

Sobre el autor

El Día

Desde su fundación el 5 de marzo de 2002, el matutino EL DÍA se ha consolidado como uno de los medios de comunicación más influyentes de la República Dominicana. A través de nuestras ediciones impresa y digital, y con una fuerte presencia en redes sociales, hemos mantenido el compromiso de ofrecer una cobertura informativa veraz, ética y objetiva.

Nuestro diario fue fundado por Rafael Molina Morillo, un visionario del periodismo, quien lideró EL DÍA hasta su fallecimiento en a...