Doll house
Si mi memoria no me falla, es la segunda vez que me refiero al tema.
Desde que se inició la desafortunada aventura de dirimir los problemas internos de los partidos en el Tribunal Superior Electoral (TSE) me he opuesto a esa alternativa.
Nadie discute la esencia, el sustento jurídico legal que le dio origen al mismo, su validez como institución no se discute, lo que siempre he cuestionado es su legitimidad, la forma en que fue conformado.
El Tribunal Superior Electoral no es más que una pieza más del proyecto continuista de Leonel Fernández, uno de los bloques en la construcción de su vocación sectaria.
Es parte del engranaje, Suprema Corte de Justicia, Junta Central Electoral, Cámara de Cuentas, etc., cuyos integrantes, independientemente de sus cualidades morales que no pretendo ni me interesa enjuiciar, son miembros de un partido político, en el caso de marras del Partido de la Liberación Dominicana (PLD).
¿Qué sentido lógico tiene someterse a la decisión de un organismo cuando se sabe que sus integrantes no son imparciales?
De hecho, las sentencias del Tribunal Superior Electoral (TSE) manipulan la balanza interna del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) favoreciendo un lado u otro y con ello atizando las contradicciones, ¿entonces para qué dejarse utilizar como carne de cañón?
Recordemos algo reciente: un jugador del equipo Tigres del Licey fue seleccionado para jugar con las Águilas Cibaeñas, la reacción de los fanáticos liceístas fue de repudio y amenaza, ¿por qué? porque este podía ayudar a que ganaran sus rivales. ¿Si eso es en béisbol, que será en política?
¿Acaso el Tribunal Superior Electoral (TSE), conformado por peledeístas, va a allanar el camino para una unificación y triunfo de sus adversarios? ¡Por amor de Dios!
Cada vez que el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) se presenta a dirimir sus problemas en el Tribunal Superior Electoral (TSE), me hace evocar un ejemplo gráfico:
Es como arrodillarse a rezar en el Doll House.