Deuda de EU reúne a Obama y el Congreso
Washington.-El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y los líderes del Congreso, que intentan encontrar una solución para elevar el límite de deuda del país, comenzaron reunirse ayer para buscar terreno común en aras de un acuerdo que evite una moratoria.
Obama y los legisladores de ambos partidos sostienen su tercer encuentro en igual número de días en la Casa Blanca, con el objetivo de sellar un acuerdo que reduzca el déficit fiscal estadounidense y eleve el límite de endeudamiento del país antes del 2 de agosto, plazo final para evitar un cese de pagos, ya que el Departamento del Tesoro ha dicho que en esa fecha se quedará sin fondos para pagar los compromisos que tiene el Gobierno.
El fracaso no es una opción, dijo el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, antes del reinicio de las negociaciones. Pero en una muestra de la dureza de las negociaciones, el líder republicano del Senado, Mitch McConnell, dijo que una solución de largo plazo a los problemas fiscales de Estados Unidos no sería posible mientras Obama se mantenga en el poder.
Tras años de discusiones y meses de negociaciones, tengo pocas dudas de que mientras este presidente esté en el Salón Oval una solución real es probablemente inalcanzable, dijo McConnell en el piso del Senado. Al mismo tiempo, afirmó que los republicanos harán lo responsable y se asegurarán que el Gobierno no caiga en default para el 2 de agosto.
El exasesor económico de Obama Larry Summers advirtió de un Armagedón financiero si el techo de la deuda, que limita cuánto puede pedir prestado Estados Unidos, no es elevado. Pero agregó que confiaba en que ambas partes alcanzarían un acuerdo a tiempo para evitar tal escenario.
Pero la Casa Blanca y los líderes republicanos se mantienen bastante alejados en sus posturas sobre el rol de la recaudación tributaria en el plan de lucha contra el déficit.
Obama presiona por un gran paquete de 4 billones de dólares que englobaría recortes de gasto, alzas tributarias para los más ricos y una reforma a los caros programas sociales destinados a los más viejos.
Los republicanos presionan por un acuerdo más pequeño, de 2 billones de dólares.