La inteligencia artificial permite elaborar análisis, producir contenidos y encontrar soluciones en mucho menos tiempo. Pero esa rapidez también trae un riesgo: cuando se vuelve habitual delegar el análisis en estas herramientas, pueden deteriorarse capacidades esenciales como comprender un problema, cuestionar un resultado y tomar decisiones.
El estudio When Everyone Uses AI, Companies Risk Losing Critical Skills, de Boston Consulting Group (BCG), denomina “deuda cognitiva” al debilitamiento progresivo del pensamiento crítico, el juicio, la curiosidad y la originalidad entre quienes utilizan IA con frecuencia.
Cuando el fenómeno se extiende dentro de una empresa, deja de ser un problema individual y se convierte en un “desaprendizaje distribuido” que puede debilitar habilidades críticas en toda la organización. La investigación recoge las respuestas de 70 líderes C-suite de distintas partes del mundo.
Cerca del 90 % identifica como primera señal de alerta la aceptación de resultados generados por IA sin cuestionarlos.
El avance de la IA no conduce necesariamente a una desaparición masiva de puestos.