Cuando ya nada nos inmuta
*Por Dionisio Soldevila
Recientemente hubo un escándalo cuando el pleno de la Cámara de Cuentas se aumentó su salario en un 50 por ciento en una misma resolución en la que eliminaron los bonos de aniversario y de desempeño que la institución otorgaba a sus subalternos.
¿Por qué ustedes sí y los otros no?
La Cámara de Cuentas ha sido un organismo inoperante al menos en los últimos cuatro o cinco períodos gubernamentales y no pasa absolutamente nada. Pero ya ni siquiera nos inmutamos en que esto suceda.
Ayer la presidenta de la Cámara de Cuentas y exrectora de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, Emma Polanco, trató de explicar sus razones para aumentarse su propio sueldo y el de sus compañeros bajo el alegato de que en ese organismo se trabaja mucho.
“Sobre eso nosotros no hemos hablado en ningún momento de salario, hemos hablado de una motivación, un incentivo por el trabajo tan arduo que ha hecho la Cámara de Cuentas", dijo Polanco ayer al hablar por primera vez a la prensa luego del escándalo que generado por sus acciones.
Polanco insistió en que la intención era reconocer el volumen de trabajo y no establecer un aumento salarial bajo el alegato de que la Cámara de Cuentas hizo 90 auditorías y la gestión anterior sólo hizo dos.
¿Y no es para eso que se les paga?
El Semanario Universidad entiende que legislar para beneficio propio se conoce comúnmente como conflicto de intereses, tráfico de influencias o corrupción, y en muchos contextos legales se considera un acto ilícito si un funcionario favorece sus intereses económicos personales. Implica prevalecerse de la posición pública para obtener provecho particular.
Pero ya nada nos inmuta y es el peor de los ejemplos que damos a una sociedad que va perdiendo los valores a un nivel tan acelerado que mete miedo, en la que el dinero está por encima de todos, sin importar cómo se obtiene.
En este caso de la Cámara de Cuentas, más por política que por conciencia, hubo reclamos que obligaron a dar marcha atrás la disposición.
Si los que dirigen las instituciones encargadas de auditar a los ministerios, direcciones y oficinas públicas, dan ese ejemplo, ¿qué podemos esperar del dominicano común y corriente?
